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¿Cómo es el temor del Señor el principio de la sabiduría?

Respuesta

Proverbios 9:10 dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”  Básicamente, este versículo enseña que el temor de Dios es fundamental para la verdadera sabiduría; todos los demás tipos de aprendizaje carecen de valor a menos que se basen en el conocimiento del Señor mismo.  Muchos otros pasajes hablan del temor del Señor (por ejemplo, Salmo 111:10, Proverbios 1:7, 14:27, 15:33).  Antes de que podamos entender cómo el temor del Señor conduce a la sabiduría, necesitamos definir lo que la Biblia significa por "temor" en este contexto.

En la Biblia, la palabra traducida "temor" puede significar varias cosas.  Puede referirse al terror que uno siente en una situación de miedo (Deuteronomio 2:25).  Puede significar "respeto" en la forma en que un siervo teme a su amo y le sirve fielmente (Josué 24:14).  El temor también puede significar la reverencia o temor que una persona siente en presencia de la grandeza (Isaías 6:5).  El temor del Señor es una combinación de todas estas cosas.

El temor al Señor puede definirse como "la conciencia continua de que nuestro amoroso Padre celestial observa y evalúa todo lo que pensamos, decimos y hacemos" (Mateo 12:36; Salmo 139:2; Jeremías 12:3).  Como Jesús dijo a cada una de las siete iglesias en Apocalipsis 1-2: "Yo conozco tus obras."  Nada escapa de su atención.

Para desarrollar el temor del Señor, debemos reconocer a Dios por lo que él es.  Debemos vislumbrar con nuestros espíritus el poder, la fuerza, la belleza y el brillo del Señor Dios Todopoderoso (Apocalipsis 11:17, Oseas 12:5, Isaías 6:1-5).  Aquellos que temen al Señor tienen un conocimiento continuo de él, una profunda reverencia por él y un compromiso sincero de obedecerle.

Proverbios 1:7 dice: " El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza".  Este versículo nos da una idea adicional con su paralelismo antitético: hay un contraste marcado entre la vida sabia y la vida insensata.  El sabio teme / reverencía / obedece al Señor; un necio desprecia la instrucción de Dios y no se le puede decir qué hacer.  El sabio es sabio porque ha comenzado en el lugar de partida; el necio no tiene fundamento sobre el cual construir sabiduría.

Romanos 1:21-22 habla de aquellos que "no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  Profesando ser sabios, se hicieron necios."  Esta es una descripción de las personas que tratan de obtener sabiduría mientras ignoran a Dios-no se puede hacer por la sencilla razón de que Dios es la fuente de la sabiduría.

El vínculo entre el temor de Dios y la sabiduría significa que no podemos poseer sabiduría si recreamos a Dios a nuestra propia imagen.  Demasiadas personas quieren "domar" a Dios en un ser que no amenaza a nadie.  Pero, si redefinimos al Señor como un dios que nos hace sentir cómodos, un "compañero" permisivo que existe simplemente para bendecirnos y darnos lo que queremos, no le tememos de la manera en que él merece ser temido.  El Señor Dios Todopoderoso es mucho mayor que eso, y el temor del Señor comienza cuando lo vemos en su majestad y poder (Apocalipsis 4:11, Job 42:1-2).  El Señor muestra a Job (y a nosotros) una visión de su poder en Job 38-41 cuando él describe su soberanía absoluta sobre todo.

Cuando la realidad de la naturaleza verdadera de Dios nos ha hecho caer en adoración, entonces estamos en la posición correcta para ganar la sabiduría.  La sabiduría es simplemente ver la vida desde la perspectiva de Dios y responder de consiguiente.  La sabiduría es una prioridad, y se nos dice que la busquemos por encima de todo (Proverbios 3:13; 16:16).  Proverbios es conocido como el libro de sabiduría, y el segundo capítulo completo da una explicación detallada del valor de ganar sabiduría.

Hasta que nuestros corazones estén en una relación correcta con Dios, no podemos tener la "sabiduría que es de lo alto" (Santiago 3:17).  Sin el temor del Señor, podemos adquirir conocimiento de las cosas terrenales y hacer algunas elecciones prácticas para esta vida, pero nos falta el único ingrediente que define a una persona sabia (Salmo 14:1; Éxodo 20:3; 34:14; Jeremías 25:6; Mateo 22:37).  En la parábola del rico granjero, el hombre rico tenía un plan "sabio" y práctico para sus ganancias, pero Dios le dijo: "¡Necio!" porque los planes del granjero fueron hechos sin pensar en Dios y en la eternidad (Lucas 12:16-21).

Sin el temor del Señor, tomamos decisiones finales basadas en nuestra defectuosa comprensión humana (Proverbios 3:5-6).  Cuando incorporamos el temor del Señor en cada momento de nuestras vidas, tomamos decisiones basadas en su aprobación.  Vivimos con el conocimiento de que el Creador del universo está íntimamente involucrado en cada uno de nuestros movimientos.  Él ve, conoce y evalúa todas nuestras elecciones, y le responderemos (Salmo 139:1-4).

Nuestro respeto por la majestad de Dios nos hace honrarlo (Salmo 29:2).  Nuestra gratitud por su misericordia nos hace servirle bien (Salmo 2:11; 107:15).  Y el entendimiento de que nuestro Dios de amor es también un Dios de ira, inspira bastante temor para ayudarnos a alejarnos del mal (Romanos 1:18; Proverbios 8:13).  El pecado es tonto; la justicia es sabia.  Cuando vivimos rectamente, estamos en el camino de la sabiduría, y todos en nuestras vidas se benefician (Proverbios 13:20; 19:8).

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