Creando una declaración personal de su misión

Parte 1: El compromiso de Cristo a su propia misión

A medida que buscamos respuestas a estas realidades desalentadoras, hay un punto de partida que es considerar la frase bien utilizada, "¿Qué haría Jesús?" Podríamos reformular esta pregunta como "¿Qué hizo Jesús?" cuando se enfrentaba a estos retos en su vida y el ministerio aquí en la tierra. Los Evangelios nos proporcionan algunas ideas muy claras e importantes de la vida de Cristo como un ser humano. Se ha dicho que la mayor manifestación de nuestra sumisión a Dios es vivir dentro de nuestros límites como seres humanos. Dios nos creó como seres vivos, y desde la caída de Adán y Eva hemos vivido con una limitación muy significativa -  se llama la muerte, y era consecuencia del pecado. Por esa razón todo en este mundo comienza y termina. Un segundo punto clave es que todo en este mundo caído es incompleto y, hasta un cierto punto, quebrantado. No hay absolutamente nada que podamos hacer para vivir más allá de estas limitaciones humanas. Es por esto que siempre habrá más necesidades de las que podamos cumplir y / u oportunidades de las que podamos abarcar como seres humanos.

Lo que muchos de nosotros no entendemos es que el mismo Cristo, el hombre perfecto, lleno del poder del Espíritu de Dios, vivió dentro de estas mismas limitaciones humanas. Le fue imposible declarar las realidades del reino de Dios y su misión como el Salvador a todo el mundo, y a toda la gente. Él no pudo sanar a todos los enfermos, ni tampoco cumplió con todas las necesidades de los pobres y oprimidos a su alrededor. No estoy seguro de que muchos de nosotros hayamos captado adecuadamente cómo Cristo modeló el vivir con limitaciones. Para ayudarnos captar mejor este aspecto de Su vida, veremos brevemente a algunos ejemplos desde los Evangelios. Un estudio de la vida de Jesús revela que Él reconoció claramente sus límites humanos, y que Él mismo tuvo que seleccionar cuidadosamente entre el sinfín de necesidades de aquellos a su alrededor, para escoger a las que podía suplir, y dejar las que Él no podía. Empezaremos nuestro estudio con Juan el Bautista.

A. Juan el Bautista

Mateo capítulo tres relata el bautismo de Jesús por Juan, evento que marca el comienzo de su ministerio. El cuarto capítulo se inicia con la tentación de Jesús después de su bautismo. Los versículos 11 y 12 aclaran “12Cuando él oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea; 13 y saliendo de Nazaret, fue y se estableció en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí;”.  Es una percepción común de que Cristo fue llevado a ir a esta región en el cumplimiento de la profecía dada en Isaías 9:1-2. Lo más importante en este momento es que debemos saber que Jesús fue llevado por el Espíritu de Dios para ir a Galilea.

Ejercicio de aprendizaje #1:

Lea los siguientes versículos y conteste las siguientes preguntas.

1. ¿Por qué cree que Jesús no fue a ver a Juan después de su encarcelamiento?

 

2. ¿Cuál fue la relación humana de Juan con Jesús? Si usted hubiera estado en el lugar de Jesús, ¿su relación con Juan haría más difícil esta decisión?


 

3. ¿Cómo cree que otros miembros de la familia se sintieron respecto a la decisión de Jesús de no ir a verlo? ¿Qué tan importante era la familia en la cultura judía? ¿Cómo habría explicado usted su decisión a la familia de Juan?


 

4. ¿Jesús verdaderamente amó y valoró a Juan? ¿Por qué piensa eso?


 

5. ¿Cree usted que la necesidad de Juan de enviar mensajeros con preguntas a Jesús fue influenciada de alguna manera por su pérdida de contacto con Jesús y el hecho de que no había ido a verlo o enviado un mensaje a él? ¿Por qué o por qué no?

 

6.¿Qué podemos aprender de Jesús en esta situación?


 

7.¿Qué puede usted aprender de este evento para enfrentar sus propias limitaciones?

 

Lo que no está escrito aquí - y que creo que es muy significativo - es la reacción de Jesús frente a la noticia del encarcelamiento de Juan. Es importante recordar cómo Dios usó el bautismo de Cristo por Juan como un testimonio público, declarando que Jesús era el Hijo de Dios. Uno sólo puede imaginar la alegría que Juan experimentó al ser usado por Dios de tal manera significativa. No tengo ninguna duda de que Juan se alegró al ver lo rápido que el ministerio público de Jesús creció después de su bautismo. Por otro lado, Juan debe haber estado preguntando lo que Dios tenía en mente para su propio ministerio ahora que había sido encarcelado y las multitudes lo iban dejando para seguir a Jesús. ¡Qué contraste, el ministerio de Cristo se pone en marcha gloriosamente mientras lo de Juan está llegando a su fin!

Cuando uno toma en cuenta los llamados distintos de esas dos personas, y las relaciones terrenales que compartían como familia  y la importancia del evento de bautismo, me resulta sorprendente que Cristo fuera a Galilea sabiendo que Juan lo habían metido en la cárcel. Juan era un miembro de Su familia a través de la relación entre María y Elizabet; entonces no habría sido irrazonable esperar que Jesús fuera a visitarlo en la cárcel, o al menos, que enviara a un mensajero o un mensaje para animarle. Es importante notar que la Escritura no registra todas las palabras y los actos de Cristo. Todavía vemos por medio de este versículo que “cuando Jesús oyó que Juan había sido detenido, se retiró a Galilea”. No dudo que Cristo se dio cuenta de la magnitud de esta crisis en la vida de Juan y la tomó en serio. Personalmente, creo que Él estaba consciente de las obvias necesidades de apoyo y cuidado que Juan tenía. Sin embargo, Jesús se fue a Galilea.

Los eventos registrados en Mateo 11:1-6 traen a la luz una serie de preguntas interesantes en cuanto a Juan y las posibles dudas o preguntas que tuviera en relación con el mismo Cristo y su ministerio. Uno de los elementos en ese contexto que no debemos olvidar se refiere a las condiciones de la vida de Juan y su comprensión de lo que Cristo había sido llamado a hacer. Mucho se ha escrito con respecto a este último, y por el bien del espacio y el tiempo me quiero centrar en Juan como una persona que se encuentra aprisionada y sola. Parece por las preguntas que Juan hizo, que no había oído todavía cualquier palabra específica de Cristo con respecto a Su propio ministerio, o de Jesús con respecto a sus circunstancias personales como un prisionero. Conociendo la naturaleza humana, me resulta difícil creer que Juan no se hubiera preguntado por qué se había quedado solo y de muchas maneras echado fuera de lo que fue una importante iniciativa bíblica hacia la redención del pueblo de Dios. También creo que en algún momento durante su encarcelamiento, Juan debería haberse preguntado por qué Cristo mismo o un mensajero de él no habían llegado a la cárcel con una palabra directa o un mensaje para él. Vemos en el versículo 2 que Juan envió algunos de sus discípulos, que, evidentemente, se habían quedado con él de alguna manera, para preguntar a Cristo con respecto a su persona y su ministerio. Yo personalmente creo que Juan no sólo quería entender el plan de Dios a través de Cristo, pero que él estaba tratando de alcanzar una cierta comprensión y consuelo en cuanto a la dificultad de sus propias circunstancias y el sufrimiento en la cárcel. Jesús respondió a las preguntas de Juan en declarar que Sus obras revelaban que Él era el Mesías prometido. En los siguientes versículos Jesús afirmó el carácter santo de Juan y enseñó con respecto a la importancia de su ministerio preparador. Todavía, no hay ningún registro de algún mensaje personal enviado a Juan.

Lo que está claro es que a la luz de la dirección de Dios, cuando se le informó del encarcelamiento de Juan, Jesús fue llevado por el Espíritu de Dios para ir a permanecer en Galilea, lo que significaba que no podía ir y ministrar a Juan. No dudo que Jesús lo amaba profundamente y estaba preocupado por su bien estar. Sin embargo, como un ser humano, Jesús tenía que elegir una opción o la otra. Se optó por obedecer la voluntad de Dios en ir a Galilea, a pesar del hecho de que Juan era parte de su familia terrenal a la que había nacido; un profeta bíblico notable. Juan fue utilizado por Dios pare que bautizara a Jesús como señal de Su posición divina como Su hijo, y ahora estaba encarcelado, enfrentando a un futuro incierto.