Creando una declaración personal de su misión

Parte 2

B. las multitudes

Un segundo ejemplo con respecto al comienzo del ministerio de Jesús en Galilea se encuentra en Marcos 1:21-22, 28, 34-38, mientras que él estaba en Capernaúm.

21 Entraron en Capernaúm; y enseguida, en el día de reposo entrando Jesús en la sinagoga comenzó a enseñar. 22 Y se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

28 Y enseguida su fama se extendió por todas partes, por toda la región alrededor de Galilea.

34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era Él. 35 Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba. 36 Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle; 37 le encontraron y le dijeron: Todos te buscan. 38 Y Él les dijo, Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí, porque para eso he venido.

Primeramente, Jesús fue a la sinagoga para enseñar, y los presentes notaron de inmediato el poder y la autoridad con que enseñaba. Él sanó al hombre con un espíritu impuro, y esta noticia se propagó rápidamente a todas las zonas de los alrededores de Galilea. A continuación, Jesús fue a la casa de Pedro y Andrés en donde curó a la suegra de Pedro y también a las multitudes de enfermos que siguieron a Jesús a la casa. La narración sigue diciendo que en las primeras horas de la mañana del día siguiente, Jesús se levantó y buscó un lugar apartado para orar. En algún momento más tarde, Pedro se levantó y se dio cuenta que había mucha gente esperando a Jesús, y que él no estaba allí. Entonces él y algunos de sus compañeros lo buscaron y lo hallaron. Al encontrarlo, declararon, “Todo el mundo te busca.”

Ejercicio de aprendizaje #2:

Observe a Cristo y las multitudes en Marcos 1:21-22, 28, 34-38.

1. ¿De dónde vinieron todas estas personas, y cómo llegaron tan temprano a la casa de Pedro? ¿Por qué habían venido; qué necesitaban y qué esperaban?
 

 

2.  El escenario de todo lo que estaba sucediendo era la casa de Pedro y su vecindario. ¿Qué cree que Pedro estaba sintiendo cuando encontró a Jesús y le dijo: "Todo el mundo te busca"?

 

3.  ¿Cómo cree que Pedro reaccionó a la respuesta de Cristo a su pregunta?

 

4.  ¿Cómo cree que la familia de Pedro, sus vecinos y los que esperaban a Jesús, respondieron a esta noticia? ¿Cuál habría sido su respuesta? ¿Había alguien más que pudiera satisfacer esas necesidades en la casa de Pedro?

 

5.  ¿Qué podemos aprender de Jesús en esta situación?

 

6.     ¿Qué puede aprender de este evento para enfrentar sus propias limitaciones?

 

7.     ¿Cuál sería el costo personal de vivir dentro de sus límites personales? (Decir "no" a los demás, no estar dispuesto a satisfacer todas las necesidades, estar dispuesto a quedarse corto de las expectativas de los demás.)

 

8.     ¿Cómo puede usted ayudar a los miembros de su iglesia a entender por qué necesita cambiar su rol y sus expectativas con respecto a su disponibilidad para ellos y sus necesidades?

 

¡Uno sólo puede imaginar la emoción que las personas deben haber sentido al oír la noticia de que había un hombre que poseía grandes poderes curativos! No es irrazonable suponer que la noticia se había difundido desde el día anterior, y que había personas que habían viajado toda la noche para llegar a la casa de Pedro con la esperanza de que pudieran encontrar la sanidad para ellos mismos o sus seres queridos. No dudo que sufrían de todo tipo de enfermedad - ya sea espiritual o física. Los comentarios de Pedro a Cristo dejan claro que un número significativo de personas en el exterior de la casa - al amanecer o antes, con grandes necesidades y grandes expectativas - habían vendido a verlo.

Al saber que Cristo estaba totalmente comprometido al ministerio, me parece muy sorprendente su respuesta a la noticia de que mucha gente lo estaba buscando. Estas personas no sólo lo estaban buscando, sino también tenían necesidades que sólo Jesús podía satisfacer. Sin embargo, la respuesta de Jesús a todo esto es: “Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí; porque eso es lo que vine a hacer.” ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede Jesús alejarse de todas estas personas y sus necesidades? ¿Cómo habría reaccionado usted si había viajado toda la noche y estuviera esperando a Jesús en la casa de Pedro, sólo para descubrir que él había determinado que le era necesario ir a otros pueblos?

Hay muchos otros ejemplos en que Jesús no sanó a todos los enfermos, o eligió ir a otra parte cuando todavía había gente esperando para ser sanada, enseñada o servida de alguna manera. Debemos recordar siempre que, cuando Cristo tomó la forma humana, también cedió a sus limitaciones humanas para que pudiera identificarse con nosotros. Significa que a pesar de que él era todavía el Hijo de Dios, él ya no actuaría cómo omnipresente y omnipotente como su Padre, o como lo fue antes de la encarnación. Tuvo que pasar tiempo viajando de un lugar a otro, comiendo y descansando al igual que nosotros. Por estas razones no podía curar, aconsejar o enseñar a todos aquellos que tenían necesidades, y no intentó hacerlo. Mat 26:11 declara, “…porque siempre tendréis los pobres con vosotros; pero no siempre me tendréis”. Jesús recordó a los discípulos que no siempre estaría con ellos, pero que siempre tendrían la presencia de los pobres. Siempre habrá necesidades no cumplidas en este mundo.

C. ¿Qué podemos aprender de cómo Jesús enfrentó sus limitaciones humanas?

Jesús estaba listo y dispuesto a satisfacer las necesidades de aquellos a su alrededor. Él modeló claramente la compasión y la misericordia de Dios hacia los otros. Sin embargo, no hay que perderse el hecho de que a pesar de esta disposición, estaba limitado en lo que podía hacer por el tiempo, las fuerzas físicas, la ubicación y la dirección del Espíritu Santo. Sólo podía trabajar dentro de las limitaciones de su condición humana. Hubo numerosas ocasiones en que Jesús tuvo que detenerse en el ministerio para comer, descansar o viajar a otros lugares. Tuvo que aceptar la realidad de que habría siempre necesidades y expectativas que él mismo no pudo satisfacer.

Otro factor, que será el tema central de nuestro tiempo juntos, es el factor decisivo en la determinación de sus decisiones, que fue su compromiso de seguir la voluntad de Dios. Su misión en la tierra fue salvarnos. A la luz de este compromiso, comenzó su ministerio terrenal con un  fin en mente - la cruz. A medida que leemos a través de los Evangelios, este hecho es muy claro. Él no vino a enseñar a todo el mundo, o a sanar a todos los que tienen necesidades. El vino a redimir a la humanidad. Cada decisión fue tomada con este fin en mente. Esta es la razón que, aunque sabía que Juan el Bautista estaba en la cárcel, Jesús no fue para visitarlo. Por esta razón, le dijo a Pedro y a los que lo acompañaban, que tenían que salir de allí e ir a otros pueblos, a pesar de todos los que estaban esperando todavía esa mañana para ser sanados. Para resumir lo que estoy tratando de comunicarles: es que Cristo fue guiado por la misión que el Padre tenía para su vida.

Una declaración de la misión para nuestra vida es una necesidad para cada creyente, y aún más importante para los que sirven en la iglesia de Dios. No hay nada mágico sobre una declaración de misión para la vida. También hay que recordar que no debemos formular una declaración así si no hemos primero bañado el proceso en la oración, y la hemos formado bajo la influencia del Espíritu de Dios. El beneficio principal de desarrollar una declaración de misión para la vida es que hace que uno dedique el tiempo y la energía necesaria para identificar sus dones, habilidades, pasiones y valores,  y luego busque la mente de Dios en cuanto a cómo él desea que los utilice. Si lo hace correctamente, sirve como el punto de partida por el cual se mide cada decisión y oportunidad. Le permite a uno dejar que su “sí” sea sí y su “no” sea no, de acuerdo a lo que había identificado como el diseño de Dios para sí mismo y para su ministerio.

Ejercicio de aprendizaje #3:

¿Cómo responde a sus limitaciones?

1. ¿Cuán obligado se siente usted de tratar de satisfacer todas las necesidades de los que usted conoce?

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2. ¿Por qué cree que se siente así? ¿Son las fuentes de estas convicciones internas o impuestas por las expectativas externas de otros? ¿Sus sentimientos están plenamente apoyados por la Escritura?

 

3. Reflexione y escriba sus pensamientos que surgen cuando piensa en vivir la cita que sigue en el contexto de su vida y ministerio: "Su mayor acto de obediencia es vivir dentro de sus limitaciones dadas por Dios como un ser humano".

 

4. ¿Cómo evaluaría su eficacia actual en vivir de acuerdo con este principio?

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5. ¿Cuáles son dos o tres pasos específicos que usted necesita tomar para vivir más eficazmente dentro de sus limitaciones dadas por Dios como un ser humano (personalmente, en su matrimonio o familia)?