Terminar fuerte

lección 1: Una historia inspiradora

¡Aquellos zapatos viejos todavía me inspiran!

Son esos zapatos viejos que están a la izquierda de mi escritorio.  No puedo evitarlos.  Me miran, a veces polvorientos, otras veces espolvoreados, en ocasiones silenciosos, y luego hablando.  Pertenecen a un viejo amigo mío maratonista que ahora está viviendo la última vuelta de una vida plenamente vivida.  Hace unos años lo llamé impulsivamente y le pedí que me enviara un par de sus zapatos viejos.  Él se rió a carcajadas, preguntando por qué razón lo pediría.  Simplemente, le dije: "Quiero tener unos zapatos cómo evidencia palpable de cómo terminar bien después de todos sus años de vida, el matrimonio, la crianza de hijos, el ministerio intercultural, el liderazgo, la risa, el amor y el servicio".

Así que unos días después llegaron en una caja de cartón.  Después de desempaquetarlos, miré esos símbolos agrietados, desgastados, agradeciendo a Dios por lo que ellos representaban.  Este veterano comenzó su maratón con Cristo como un adolescente.  Era la esperanza del negocio de su tío en Atlanta, Georgia, hasta que le informó a su tío que el negocio no era su pasión; Jesús lo era.  La represalia vino rápidamente; el tío enojado totalmente desheredó a su sobrino.  Irónicamente, esta acción realmente lo libró para un futuro impulsado por Dios.  El corredor se casó con una compañera de vida en la gran carrera, y juntos comenzaron el maratón de vida y ministerio.  Entre los estudios en el Instituto Bíblico Moody equilibrado con el ministerio pastoral en una iglesia Pacto Sueco en East Chicago, Indiana; una hija vino a su mundo; fueron rechazados por dos (¡entiende, dos!) agencias de misiones por "razones de salud".  ¡Era suficiente para convertirse en un caso perdido antes de empezarlo!  Pero estos dos corredores perseveraron, y otro cuerpo de envío los tomó en 1938.  Después de estudios lingüísticos en el entonces nuevo programa de Traductores de la Biblia Wycliffe, navegaron para América Latina.  Un hijo nació poco después.

En seguida de una década de servicio, volvieron a estudiar en la Universidad Wheaton, sintiendo la necesidad de mejorar su conjunto de destrezas y su mezcla de dones.  Durante las próximas décadas, su carrera los llevó a tres países latinoamericanos para el ministerio, luego a 12 años como director general de la agencia misionera en los Estados Unidos de América.  Cuando este corredor creativo se acercó a su sexagésimo cumpleaños, él y su esposa informaron a la junta de la misión que deseaban volver al ministerio de campo en España.  Servirían bajo un hombre mucho más joven, que el corredor años atrás había reclutado para España.  La junta quedó aturdida y el presidente le advirtió: "Señor, ningún presidente de un banco vuelve a convertirse en cajero".  A lo que el corredor tranquilamente respondió: "¡No trabajo en un banco!"

Ellos sirvieron / corrieron en la gran carrera en España durante cinco años, desarrollaron un campamento y centro de conferencias vibrante al oeste de Madrid, lo entregaron a los líderes españoles y luego regresaron a los Estados Unidos.  ¿Y ahora qué?  Estos veteranos de batalla podrían haber optado por la jubilación, pero sus espíritus eran fuertes y el cuerpo todavía tenía más vueltas para dar.  Así que volvieron a sus raíces geográficas y comenzaron a plantar iglesias hispanas en el área metropolitana de Atlanta.  En la bondad de Dios, ahora, aproximadamente siete iglesias de habla español deben su existencia a esta visión.

Pero estoy muy impresionado con la dinámica profunda de carácter de este corredor.  Tenía una combinación única de habilidades naturales y espirituales: el liderazgo visionario y los dones administrativos, junto con una visión espiritual y un cuidado pastoral sensible.  No fue amenazado por líderes más jóvenes o más brillantes, y abrió el espacio para que ellos emergieran en la responsabilidad.  

Fue mentor de un número inusual de jóvenes líderes latinoamericanos durante su carrera.  Reconoció la mezcla extraordinaria de talentos y dones de su esposa y la libró para completarse en forma paralela.  Era un líder fuerte, pero ser siervo marcaba su estilo.

Esos zapatos viejos.  No puedo alejarme de ellos.  Este corredor ahora camina a paso lento, al igual que su compañera de vida en el ministerio.  Todavía están profundamente enamorados el uno del otro, leen activamente, y ahora en su década de los ochenta se mantienen activos enseñando clases bíblicas semanales.  Recientemente me dijo que los dos se reían mucho, de las cosas, de sí mismos, y de otras personas.

Esos viejos zapatos me hablan, animándome, desafiándome, diciendo: "¡Bill, termina bien!"  Una palabra posdata a nuestros lectores: consíganse su propio par de zapatos viejos de alguien que termina bien la gran carrera.

¿Por qué esta historia de los zapatos viejos?

Le cuento esta historia porque personalmente necesito un estímulo continuo para mantener mis ojos en la meta final, no en los objetivos de gestión de mi organización, no en los objetivos falsos y auto-impuestos de una sociedad que valora la alta productividad, los resultados tangibles y cada vez mayor perfil de éxito aparente (¡si usted llega por la ruta humilde o no!).  Le comparto esta historia también porque la mayoría de ustedes son los lectores más jóvenes que Steve o yo, y sin duda mucho más joven que mi amigo veterano, el corredor.

 

Ejercicio 1 - Preguntas de reflexión

1. ¿Usted conoce a alguien que ha corrido una buena carrera y está por terminar bien?

 

2. ¿Qué es lo que más admira de esta persona?

 

3. Si es posible entreviste a esta persona.  Pregúntele sobre los obstáculos y las pruebas que ha tenido que superar.

 

4. ¿Cómo nos pueden fortalecer las pruebas y los obstáculos de la vida para impulsarnos a terminar bien?

 

5. Si tiene la oportunidad de entrevistar a su propio “héroe de la fe”, pídale su mejor consejo para terminar bien y, si fuera posible, un recuerdo tangible que le puede inspirar. (Esto podría ser algo tan sencillo como su versículo favorito escrito en una ficha.)