Terminar fuerte

lección 4: Entonces, ¿Por qué no muchos terminan bien?

Se nos dice que un porcentaje inquietante de hombres y mujeres en el ministerio, incluyendo misiones, no terminan bien.  En mi propia investigación, respaldada por el trabajo más serio de Bobby Clinton del Seminario Fuller, he surgido con algunas observaciones sobre algunos de las trampas principales que torpedean nuestro camino.  Algunos han llamado a estos tapones al desarrollo; los llamo trampas.

Al enumerar esta serie, compruébese y trate de discernir dónde podría estar vulnerable.  Cada uno de nosotros tiene un lado débil, y cuanto antes lo reconozcamos y lo reforzamos, mejor estaremos.  Usted puede decir: "Soy demasiado joven para que todo esto tenga sentido, y suena tan negativo, así que ¿por qué perder mi tiempo aquí?"  Bien, permítame asegurarle, esto no es pérdida de tiempo; pero usted puede tener que tomar eso en fe de alguien que ha peregrinado más adelante en el camino y que ha visto mucho en el camino.

Algunas de las trampas mayores

1. La trampa de la mala gestión financiera, a veces impulsada por la ambición de adquirir dinero por los medios equivocados.  ¡Cuidado con los problemas de dinero, especialmente si usted viene de un fondo de pobreza o el total opuesto, alta riqueza, y ahora en el ministerio está más cerca de la pobreza!

2. La trampa de la tentación sexual, ya sea como solteros o casados.  Es un peligro para las mujeres y los hombres hoy como nunca antes.  Muchos de nuestros misioneros más jóvenes vienen de familias desintegradas y han sido sexualmente activos antes de encontrarse poderosamente con Cristo.  Otros han vivido en un estilo de vida homosexual o lesbiano hasta liberarse por el poder de Dios.  Los patrones de tentación pueden resurgir más tarde en la vida y causar una caída.  Los hombres casados tienden a sucumbir a la infidelidad más que las esposas, y las razones son diversas.  No todas las infidelidades maritales conducen a una familia separada, pero la confianza quebrada es difícil de reconstruir.

3. Problemas serios de la familia, principalmente debido a una obvia falta de disciplina de parte de los padres de los niños y [no] resuelto en su juventud o conflictos entre marido y mujer.  La combinación de éstos torpedeará el ministerio, porque la integridad se pierde y la familia simplemente neutraliza el evangelio.  ¡Esto no requiere familias de ministerio perfectas!  ¡Gracias a Dios!

4. El abuso del poder en el ministerio.  La mayoría de los misioneros no ganarán mucho dinero, pero muchos sustituyen esa pérdida por un abuso de la autoridad.  Es difícil para ellos someterse a la autoridad, y luego cuando la consiguen, la usarán de manera destructiva.  Y con el tiempo, muchos de ustedes surgirán en el liderazgo, para bien o para mal.

5. El orgullo y la ambición de "llegar a la cima" de la escala ministerial.  Es asombroso observar las maquinaciones -muchas veces expresadas en el "lenguaje de la humildad" - que la gente utilizará para entrar en los altos niveles del liderazgo e influencia.  El apóstol Pedro tenía razón: "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que os levante a su tiempo" (1 Pedro 5:6).

6. La incapacidad de entregar el liderazgo y la autoridad al final de un período de servicio, o al concluir el liderazgo superior en la organización, o enfrentar la jubilación.  ¡Hay simplemente demasiados ejemplos de hombres y mujeres que no lo dejarán ir!  Y los resultados son tan claros, dañando a tantos individuos y organizaciones.

7. La prueba en medio del ministerio, es un caso único.  Después de décadas de estudiar los caminos de Dios en el ministerio, he concluido que en ciertos puntos de la vida, el Espíritu invitará a sus siervos a un nivel más profundo de quebrantamiento y sufrimiento.  Esto puede venir de nuestro pecado, y mereceremos lo que Dios nos trae.  Pero el quebrantamiento puede ser una invitación soberana, pero compleja, de caminar por el camino agrietado del Mesías.  ¿Por qué Dios nos hace esto?  No estoy seguro, pero siento que es porque él está en el proceso de purificarnos, de prepararnos para la siguiente etapa del ministerio.  Irónicamente, esta próxima etapa podría significar el ministerio de las líneas laterales, lejos de estar en posiciones conspicuas peligrosas.  Puede significar que terminaremos caminando con una especie de "cojera de vida", que refleja la batalla entre Jacob y el ángel (Génesis 32:22-32).  Estoy asombrado por ese pasaje en Isaías donde registra que fue la voluntad del Señor aplastarlo y hacerlo sufrir (vea Isaías 53:10). ¡Qué misterio!

Este tipo de pruebas pueden sacar lo mejor o lo peor de nosotros.  Porque cuando Dios nos invita a un gran quebrantamiento, él no nos la impondrá, sino que nos dará la elección.  Si decimos "no", su bendición no está completamente quitada, pero una cosa es segura, no seremos lo que podríamos haber sido en su propósito original de crecimiento a través del sufrimiento.

8. El deslizarse cuesta abajo hasta el final es una trampa peculiar, y habla de aquellos que simplemente se han quedado sin energía vital para la tarea y quizás aún más seriamente, luchan contra la pudrición seca interna del alma.  Así que mantienen los sistemas, juegan los juegos, y pasan por las rutinas del ministerio y la espiritualidad.  Pero su corazón no está en él.  ¡Y ni el poder del Espíritu está presente!

9. La guerra espiritual.  Debemos ser capaces de discernir dónde nos ataca nuestro “adversario el diablo”, y debemos detectar absolutamente nuestros puntos débiles personales y únicos.  Pueden tener raíces en nuestros antecedentes profundos, en factores biológicos, en las debilidades de la personalidad.  Pero una cosa de que puede estar seguro, el enemigo lanzará todo lo que pueda contra nosotros para destruirnos.
 

Ejercicio 4 — Preguntas para reflexión

1. De las nueve trampas listadas, ¿Cuál ha visto con más frecuencia entre líderes cristianos?

 

2. ¿Cuál de estas trampas podría ser una debilidad suya o una tentación en especial?

 

3.Haga un estudio sobre esta trampa usando una concordancia bíblica u otros recursos para el estudio bíblico.

 

4. ¿Qué hábitos de vida podría formar para reforzar estas áreas débiles en su vida?

 

5. ¿Con quién podría usted rendir cuentas en cuanto a esta debilidad para evitar caer en la trampa del enemigo?