Un corazón conforme a Dios

Reflexión 4: los combatientes externos, goliat y david

1Samuel 17:4-15

Goliat – VV. 4-11

Él es un gigante de casi 3 metros de altura. Su armadura dice mucho acerca de su fuerza física. El peso total de su armadura está cerca de 57 kilos. Tan solo la cabeza de su lanza pesa 6.8 kilos. Para poder captar el significado del peso de su lanza podemos compararla al peso de una de las balas que utilizan en el lanzamiento de balas  en las olimpiadas. Uno de estos pesa 7,3 kilos y el récord mundial es solamente una distancia de 23,12 metros. En su habilidad física, Goliat es un hombre sumamente fuerte. Sabemos por qué fue seleccionado como campeón del ejército filisteo y es un soldado verdadero.

David – VV. 12-15

La descripción de David está en agudo contraste con la de Goliat. Simplemente se nos dice que él es el más joven de los ocho hijos de Isaí y que es un pastor cuidando ovejas de su padre y músico de Saúl. Es claramente evidente que si Dios no interviene, David no tendría esperanza. Este contraste nos muestra claramente que Dios no elige hombres según su apariencia. Dios mira el corazón, mientras que el hombre ve lo exterior y superficial.

David llega justo cuando los ejércitos realizan su rutina diaria de ponerse en orden de batalla, ejército contra ejército  – vv. 20-22.

20b Llegó al perímetro del campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, lanzando el grito de guerra. 21 E Israel y los filisteos se pusieron en orden de batalla, ejército contra ejército. 22 Entonces David dejó su carga al cuidado del que guardaba el bagaje y corrió a la línea de combate y entró a saludar a sus hermanos.

Vemos que David, tal vez movido por la emoción del momento, corre hacia la línea de batalla para saludar a sus hermanos. Mientras David está conversando con sus hermanos, Goliat sale con su desafío diario v. 23

23 Mientras hablaba con ellos, he aquí, el campeón, el filisteo de Gat llamado Goliat, subió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y David las oyó.

Goliat les dijo lo que les había dicho las 80 veces anteriores.  La reacción del ejército de Saúl a las amenazas de Goliat es que se aterroriza por él  – v. 24. Cuando comienza su diatriba y lanzar sus amenazas, los soldados en las líneas de batalla judía comienzan a retroceder con miedo – v. 24.

Cuando todos los hombres de Israel vieron al hombre, huyeron de él, y tenían gran temor.

Vemos en v. 25 que su problema principal  del ejército es su interpretación de esta amenaza – v. 25a.

25aY los hombres de Israel decían: ¿Habéis visto a ese hombre que sube? Ciertamente sube para desafiar a Israel. (LBLA)

Los soldados se decían entre ellos: ¡Otra vez salió el gigante a insultarnos! (Palabra de Dios) Ellos interpretan las amenazas de él cómo un ataque contra el ejército – contra ellos. Su entendimiento de la situación es limitada al nivel humano, les falta un entendimiento espiritual.

Ahora veremos la reacción de David a las amenazas de Goliat – vv. 25b-26.

25b El rey colmará con grandes riquezas al que lo mate, le dará su hija y hará libre en Israel a la casa de su padre.
26a Entonces David habló a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán por el hombre que mate a este filisteo y quite el oprobio de Israel?

Primero, David está algo asombrado por lo que Saúl ha ofrecido y pregunta a otros soldados para asegurarse que lo que ha entendido es correcto – v. 26a. Asimismo quiere saber si alguien ya ha ofrecido luchar contra Goliat. Creo que plenamente esperaba oír que ya habían hombres formados a luchar contra Goliat. En los ojos de David el desafío a luchar contra Goliat es un honor y teniendo en cuenta las recompensas del Rey, lo ve como oportunidad única en la vida.

Su pregunta inicial podría dejar la impresión que David también está enfocado solamente al nivel humano, pero su comentario en v. 26b aclara que su perspectiva es muy distinta a los demás.

26b ¿Quién es este filisteo incircunciso para desafiar a los escuadrones del Dios viviente?

En comparación con los que le rodean, David ve la situación desde la perspectiva de Dios - v. 26b Él ve las cosas a través de los ojos de Dios, no sus propios o los de los demás. Él está ofendido por el desafío abierto de este soldado pagano para los ejércitos de Dios. Habla con certeza de su derrota. En su mente, debe afrontar a este hombre y rápidamente.

El principio aquí que debemos captar es la importancia de ver la vida y el ministerio por medio de los ojos de Dios y no los nuestros. Hay que tener una vista divina.  

Tarea de aprendizaje

Como humanos, tenemos la tendencia de juzgar a otros por medidas mundanas y evaluar las circunstancias con vista corta y temporal.  Debemos asegurar que vemos a la gente y a los desafíos de la vida a través de los ojos de Dios y no los nuestros.

1. ¿Con qué medidas mundanas (títulos, físico, educación, habilidades) juzgamos a la gente?  ¿Alguna vez se ha sentido juzgado injustamente por otros?

 

2. ¿Cómo nos ayuda esta historia a pensar bíblicamente en cuanto a nuestra evaluación de otros?

 

Si cometemos el error de ver la vida y el ministerio por medio de nuestros propios ojos, viviremos con temor, desanimados y vencidos por todo. Por mi propia parte, lucho mucho con este pecado, me cuesta poner mis ojos espirituales en la vida diaria. Con demasiada frecuencia, me he dado cuenta que estoy limitando lo que Dios quiere hacer por ver la situación por medio de mis propios ojos.
 

3.  ¿Cómo ve usted los desafíos de la vida, a través de los ojos de Dios o sus propios ojos? ¿Por qué?

 

4.  Apunte un área en su vida personal en el cual necesitas ver las cosas a través de los ojos de Dios.

 

5. Anote un área como parejas o familia en el cual ustedes necesitan tener la perspectiva de Dios.

 

6. Apunte algunos pasos de acción que deben ser realizados en su vida personal, matrimonio o la de la familia para poder ver las cosas como Dios las ve.