Las disciplinas espirituales

El propósito de las disciplinas es librarnos de la sofocante esclavitud del egoísmo y miedo. Debemos recordar que las disciplinas espirituales solamente abren la puerta por la cual Dios puede entrar y trabajar en nuestras vidas. Los cambios que deseamos lograr dentro de nuestras vidas no pueden ser realizados por medio de nuestros esfuerzos, vienen solamente por medio de la obra divina (Romanos 5:17). Por sí sola, una disciplina espiritual no puede hacer nada; solamente nos sirven como herramientas de apoyo.

Richard Foster describe esta tensión como “gracia disciplinada“. La unidad de estas dos palabras como frase nos parece como una contradicción. Sin embargo, es gracia porque Dios nos la da sin costo y “disciplinada” porque hay algo que tenemos que hacer.

Nuestro mundo desea ver gente que han sido verdaderamente cambiados para el bien. Leo Tolstoy observó que todo el mundo piensa de la importancia y la necesidad de cambiar la humanidad, sin embargo nadie piensa de la importancia y necesidad de cambiar a sí mismo. Como seguidores de Cristo debemos ser uno de los que creen que la transformación interior de nuestras vidas es digna de nuestros mejores esfuerzos.

¿Cuáles son algunas de las disciplinas espirituales clásicas?

DISCIPLINAS INTERIORES

  • Meditación. La palabra hebrea para el término “meditación” tiene varios sentidos tal como: escuchar la Palabra de Dios, reflexionar sobre las obras de Dios y rumiar sobre la ley de Dios. En cada caso hace hincapié en un comportamiento cambiado como resultado de nuestro encuentro con el Dios viviente. Arrepentimiento y obediencia son elementos esenciales de cualquier entendimiento de meditación (Salmos 4:4; 119:15-16; 97, 101-102).         

  • Oración. Oración es la expresión más antigua, más universal, y más intensiva del instinto religioso. Esta incluye la expresión de los labios de un infante y las sublimes súplicas de un anciano. Todos llegan al oído de la Majestad en lo alto. Oración es verdaderamente el aliento vital del cristiano (Oswald Sanders). Por esa razón Hudson Taylor dijo, es posible mover a los hombres, solamente por medio de la oración (Salmos 38:8-9; Romanos 8:26).

  • Ayuno. El ayuno involucra mucho más que el acto de abstenerse de comer. Su esencia es la separación de nosotros mismos de algo para el propósito de ofrendar a nosotros mismos en una forma más completa a Dios (Levítico 23:26-28; 1 Samuel 7:6; Mateo 4:1-11; 6:16).

  • Estudio Bíblico. El estudio es esencial para el crecimiento espiritual del creyente. La disciplina individual y corporal en estudio bíblico nos mantiene al tanto de nuestras necesidades espirituales para el crecimiento espiritual, alerta con respecto a los asuntos del mundo y sensible a lo que Dios está haciendo en y por medio de nosotros (Hebreos 4:12; 2 Timoteo 3:16).

DISCIPLINAS EXTERIORES

  • Simplicidad. Es una realidad interior que resulta de un estilo de vida exterior. Es el compromiso de remover cualquiera cosa que complica o enreda nuestra libertad para amar y servir a Dios sin reservas (2 Corintios 4:18; 2 Timoteo 2:4).

  • Silencio. Silencio es más que no moverse físicamente. Habla de una tranquilidad del corazón que guarda el fuego de nuestro espíritu. Este calor es la presencia de Espíritu Santo dentro de nosotros. Silencio es la disciplina por la cual el divino fuego interior se mantiene (Salmos 62:1; 131:2; Eclesiastés 5:1).        

  • Soledad. Silencio es el acto de apartarse de los demás para el propósito de acercarse a Dios a solas. La soledad es más un estado de ánimo que un lugar. Por esta razón necesitamos encontrar un lugar donde podemos retirarnos diariamente, remover las distracciones del este mundo y habitar en la sana y gentil presencia de nuestro Señor. Sin tal lugar, estamos en peligro de perder nuestra vitalidad en medio de nuestro servicio a los demás (Marcos 1:25-37).

  • Servicio. Nos habla del gozo de servir a los demás. Jn 13:14-15.

Las disciplinas interiores y exteriores hacen énfasis en la importancia de apartarse individualmente para estar a solas con Dios. Es clave que nos retiremos de las actividades diarias de la vida y hagamos a Dios el único enfoque de nuestra mente y corazón. Estos tiempos especiales nos permiten ver las cosas de una forma y perspectiva diferente para que podamos reevaluar nuestras vidas y ministerios como sus hijos y siervos. Cuando andamos así, Dios tiene la libertad a mostrarnos lo que debemos y no debemos estar haciendo.

DISCIPLINAS CORPORALES

  • Adoración. La adoración es nuestra respuesta al amor de Dios para con nosotros       Jn 4:23; 12:32. Se ha dicho que adorar es despertar la consciencia a la santidad de Dios, alimentar la mente con la divina verdad, purgar la imaginación por la belleza de Dios, abrir el corazón al amor de Dios y dedicar la voluntad al cumplimiento de la voluntad divina (Salmos 149-150; Juan 4:23; 12:32).

  • Celebración. La celebración nos trae gozo a la vida, y nos hace fuerte. El gozo del Señor es nuestra fuerza (Lamentaciones 3: 20-24 Levítico 25:21; Jn 15:11).

  • Comunidad. El compromiso a vivir la vida cristiana según el plan de Dios como un miembro de su familia (1 Timoteo 3:14-15; Colosenses 3:15-16; Hebreos 10:25).

Richard Foster, Celebration of Discipline (San Francisco: HarperCollins Publishers Inc., 1988), 13-201.