Aprendiendo a alimentarte a ti mismo

Hasta aquí en tu caminar puedes haber experimentado una banquete espiritual sin fin: fácil acceso a los medios de comunicación, librerías cristianas, mentores espirituales y programas eclesiales.

Como misionero(a) despiertas en un área donde no hay iglesia el domingo en la mañana. Los infinitos “llamados a adorar” que se escuchan a través de tu ventana solo te recuerdan lo lejos que estas de casa.

Crecemos espiritualmente al discutir lo que estamos aprendiendo con otros. ¿Qué harás si te encuentras en una situación como la que le sucedió a una misionera latina cuando incluso su compañera de cuarto en la China no sabía que ella era misionera?

Los obreros cristianos y especialmente los misioneros necesitan poder alimentarse de la Palabra. Sin el beneficio del compañerismo, las clases, la vida eclesial, la vida espiritual del misionero podría estar comprometida.

“Como nuestro Señor, el creyente debe llegar a estar <saturado por la Palabra>. Para pensar y actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, debemos aprender a escuchar las escrituras constantemente, cuidadosamente y sumisamente. Esto, más que cualquier otra cosa, limpiará, corregirá y nos capacitará para obedecer y disfrutar a nuestro Dios”, dijo Ron Berrus, pastor y profesor de cuidado pastoral.

Evalúa dónde recibes tu mayor satisfacción espiritual ahora: ¿Iglesia, grupos pequeños, amigos, entrenamiento misionero? ¿Liderando y preparando para enseñar? ¿Radio, televisión? ¿Cds, dvds, notas de estudio bíblico? ¿Memorizando? ¿Grupos de oración? ¿Tus tiempos a solas?

¿Cómo se puede expresar esto en otra parte del mundo?

Revista VAMOS. ¡Nos toca a nosotros!, Tema: la vida espiritual, Mayo 2013.