La disciplina de la soledad

El silencio. ¿Todavía existe eso? Teléfonos celulares, iPods, música en todas partes, todo el tiempo ruido. A algunos de nosotros no nos gusta el silencio. Tenemos una TV o un radio prendido todo el tiempo. El ruido es más que un compañero. Se ha vuelto una adicción.

¿Por qué es esto? Quizás, es porque en el silencio confrontamos nuestro propio vacío interior. Nos hemos vuelto tan dependientes de los pensamientos, opiniones y distracciones de otros que estar quietos en el silencio, pensando profundamente acerca de los asuntos de la vida nos aterra. Sin embargo, en silencio viene la fortaleza. El llamado del cliente para meditar en soledad es un llamado para dirigirnos hacia arriba y llenar la mente con las palabras de verdad de Dios.

Nuestro Señor constantemente buscó solitarios y silenciosos lugares. La soledad es vital para mantener una perspectiva eterna del Reino.

¿Cómo empezar?            

En relación al ayuno, la duración no es tan importante como el uso del tiempo dedicado a ello. Dos horas es un buen principio. Trata de encontrar un lugar tranquilo en la naturaleza.

Sugerencias: No lleves nada sino una Biblia. Este no es un momento para escribir, preparar lecciones o leer. Es un momento para desacelerar, descansar la mente, levantar los ojos y el corazón al Dios eterno, para pensar, orar, y considerar la verdad eterna a la luz del viaje aún ante nosotros.

Meditamos para ganar entendimiento. Sabes que has meditado a través de la Palabra de Dios cuando le has respondido a Dios, adorando, agradeciendo, confesando o suplicando.
— Rob Dingman, pastor, Londres, en su libro Salmo 1: El Camino de la Bendición

Observación                        

Empieza viendo la mano de Dios en tus alrededores. Observa la flora y la fauna y empieza a darle gracias a Dios y alábalo por su sabiduría, poder y atención al detalle.       

Contemplación                        

Considera como Dios ha diseñado tu vida desde la niñez hasta el presente. Observa Su mano en tu vida desde tu juventud. Considera Su gracia, Su bondad, y Su fidelidad hacia ti a través de tu vida. Que tu corazón motive la adoración mientras piensas acerca de Su Bondad, gracia sostenedora y dirección. ¿Qué es lo que más aprecias acerca de Dios? ¿Por cuales atributos estás más agradecido? ¿Qué nombres de Dios son más preciosos para ti?

Dichoso el hombre, que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores, ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella.

Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

Salmo 1:1-3

Revista VAMOS. ¡Nos toca a nosotros!, Tema: la vida espiritual, Mayo 2013.