Manteniendo la vida espiritual en el campo

Tu relación con Dios es fundamental para tu vida cristiana, más aun cuando te enfrentas a la desafiante tarea del campo misionero. Con cada paso de fe seremos probados en el campo.

Como misionero, no estás libre de descuidar esta relación, mucho activismo podría llevarte a cambiar tus prioridades y dejar de lado tus tiempos con el Señor. Esto, tarde o temprano puede resultar en desánimo, desorientación en el servicio, pecado o un distanciamiento de tu relación con Dios.

Debido a que los misioneros son considerados espiritualmente maduros la gente cree que “deberían poder cuidarse a sí mismos”.

“Es necesario que antes de salir al campo, nuestros misioneros sepan que sus disciplinas espirituales deben estar bien fortalecidas. Las de buscar a Dios todos los días, encerrarse con la Palabra, tener tiempos de oración, ayunar, hacer vigilias, etc. Esto es un autodesarrollo. Cada misionero debe entender que su plataforma de desarrollo espiritual, físico, familiar, está basada en su relación con Dios”, dijo Jesús Londoño, misionero en España y Director de SEPAL.

“Nuestra tendencia actual es perseguir toda forma de actividad frenética y tecnológica, en lugar de perseguir un caminar más profundo con Dios, guiados por Sus prioridades vividas por Su habilitación a través de las disciplinas espirituales”.
— Ron Berrus, pastor y profesor de cuidado pastoral

Tú puedes tener las mejores intenciones de servir a Cristo y gastarte por el ministerio; pero no debes olvidar que más importante que hacer cosas es ESTAR al lado del Señor. Él es quién dirige nuestros planes, nos conforta y sacia nuestras vidas.

Muchas veces, el ministerio o las actividades pueden restarnos los tiempos que debemos dedicar al Señor. Podemos justificarnos diciendo que estamos ocupados “en la obra”, pero este puede ser un tremendo peligro, tratando de entregar sólo nuestros propios recursos sin haber recibido de la Fuente de Vida.

“Es muy fácil repartir folletos, hablar con la gente, trabajar en la calle, pero es muy difícil mantener nuestro tiempo de devocional y de oración. Porque estamos en una batalla espiritual; muchas veces nos relajamos, o nos metemos en el activismo del trabajo y descuidamos la importancia de la vida espiritual. No nos podemos dar el lujo de dejar al Señor. Es una responsabilidad de todos los cristianos pero más de nosotros que estamos para cuidar, alimentar, edificar y transmitir las grandes verdades del Señor”, dijo Antonio Gonzales, pastor español sirviendo en obra pionera de plantación de iglesias en Guadix, España

“Quiero tener una vida espiritual que sea refrescante, provechosa, honrosa para Dios pero lucho para tener espacio y tiempo para que Dios me hable”, un misionero compartió.

Revista VAMOS. ¡Nos toca a nosotros!, Tema: la vida espiritual, escrito por el equipo VAMOS. Mayo 2013