Meditar en la Palabra de Dios

Una de las disciplinas espirituales más importantes es la "meditación." Sin embargo, es una palabra que no es vista positivamente en muchos círculos cristianos, ya que con frecuencia se relaciona con las religiones orientales o prácticas místicas. Es cierto que algunas personas abogan por una clase de meditación en la que se vacía su mente o que se mantiene mentalmente pasivo para que elementos externos de uno puedan influir en sus pensamientos o percepciones. Otras personas utilizan la meditación para emplear técnicas de visualización destinados a "crear su propia realidad." Este tipo de ideas y prácticas no tienen relación con la meditación como se define y propone en las Escrituras.

La meditación cristiana consiste en llenar la mente con Dios y con la verdad, y se ordena en las Escrituras. Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza Filipenses 4:8. Podríamos definir la meditación bíblica como un tiempo dado a la reflexión sobre las verdades, o sopesar sobre los principios y las realidades espirituales reveladas en las Escrituras, con el objetivo de aumentar nuestra comprensión y aplicación de la Palabra de Dios en nuestras vidas - a fin de crecer espiritualmente.

Entonces, ¿cómo podemos meditar en la Biblia?

1. Asegúrese de que esté dispuesto a escuchar hablar a Dios.

  • ¿Está  limpio mi corazón y listo para oír la voz de Dios?
  • Así que quitad de vuestra vida todo lo malo y lo sucio, y aceptad con humildad la Palabra que Dios os ha sembrado en el corazón, porque tiene el poder para salvar a tu alma. Santiago 1:21 (NTV)
  • Inclina mi corazón a tus testimonios. . . . Salmos 119: 36a

2. Seleccione un pasaje adecuado y elija unos versículos, frases, o palabras  que su deseo de entender al Espíritu de Dios más a fondo - o sentirlo - le dirige a considerar.

Ore al leer el texto. Esto le ayudará a someter su mente a la iluminación del Espíritu Santo e intensificar su percepción espiritual.

3.     No se apresure a terminar la lectura del texto bíblico. Lea menos Escritura, si es necesario, con el fin de disponer de tiempo suficiente para la meditación.

  • Ore una vez más – 1 Juan 2:27. Pero ustedes tienen al Espíritu Santo, que Cristo puso en ustedes. Por eso no necesitan que nadie les enseñe, pues el Espíritu de Dios les enseña todo; y lo que él enseña no es mentira, sino la verdad. Por eso, sigan las enseñanzas del Espíritu Santo, y manténganse siempre unidos a Cristo. Nueva Traducción Viviente
  • Estudie el contexto del versículo/s (observar e interpretar)
  • Repita cada versículo o pasaje en diferentes maneras, con énfasis en palabras diferentes cada vez. Piense profundamente en la verdad que destaca en su mente cada vez que lo repita.
  • Si es posible, memorice el versículo/s.
  • Escriba el versículo o pasaje en sus propias palabras.

4.     Responder a la verdad (orar, confesar, adorar, planificar, obedecer, completar, cambiar)

  • Hágase preguntas sobre el versículo o pasaje.

    • ¿Revela algo acerca de Dios?
    • ¿Hay algo sobre lo cual debo orar o tomar una decisión acerca del tema?
    • ¿Hay algo que debo hacer para la gloria de Cristo, o el beneficio de otros, o de mí mismo? Etcétera.
    • ¿Hay algo que Dios quiere que haga, como resultado de mi encuentro con esta parte de su Palabra? Después de la meditación, debería ser capaz de nombrar una (o más) respuestas definitivas o una acción que tomará como resultado de su meditación.

La memorización de versículos estimula la meditación

Uno de los beneficios más subestimados de memorizar las Escrituras es que proporciona “combustible” para la meditación. Cuando uno haya memorizado un versículo de la Escritura, se puede meditar en cualquier lugar, en cualquier momento durante el día o la noche. En el proceso de buscar porciones de la Escritura para memorizar, es posible que prefiera seleccionar versículos sobre un tema en particular, donde el Señor está obrando en su vida ahora mismo. Si su fe es débil, memorice versículos sobre la fe. Si está luchando con un mal hábito, busque versículos que le ayudarán a experimentar la victoria sobre él.

Consejos sobre la memorización de la Escritura

  1. Escriba los versículos en una hoja de papel o en una ficha pequeña.
  2. Dibuje una imagen para activar su memoria sobre las palabras claves en los versículos; o dé un título a cada versículo para que le ayude a recordarlo.
  3. Cuando repita sus versículos recuerde  repetir el título, la cita, el versículo (s),  y acabar el ejercicio repitiendo el título.
  4. Haga el esfuerzo de memorizar los versículos literalmente, palabra por palabra.
  5. Encuentre a alguien que le pida cuentas de su trabajo de memorización, y que repase los versículos con usted.
  6. Todos los días, repase algunos de los versículos que ha memorizado y medite sobre ellos.