Una relación de amor y obediencia

La vida espiritual se desarrolla sobre la base de una relación de amor y obediencia a Dios. Para servir al Señor es indispensable conocer su voluntad y entender que separados de él nada podemos hacer (Juan 15.5), dice Jorge Morales, misionero de BCM Internacional en el Sur de España.        

“Por otro lado, la auténtica vida espiritual está ligada al control del Espíritu (Efesios 5.18-21) que producirá las cualidades de vida que impactan a las personas del entorno en el cual servimos. La vida espiritual de los servidores de Cristo dejará una huella profunda en la vida de las personas, huella que perdurará con el paso del tiempo”, dijo Jorge.        

Griselda Delgado, de República Dominicana, cree que algunos obreros pueden dejar de mantenerse porque pierden el enfoque, dejando atrás el mandato, envolviéndose en los afanes de este mundo, olvidan orar, y meditar en la Palabra de Dios.

“Otro factor es la motivación con que se hagan las cosas determinará nuestra perseverancia, por ejemplo cuando nuestra motivación es agradar a Dios nada nos hará volver atrás”, Griselda dijo.

Fácilmente un misionero puede caerse en la tentación del activismo que paulatinamente va robando el tiempo que se necesita para cultivar la vida espiritual.

“El exceso de actividades, ya sea por afán de popularidad o por la imposición de otras personas, tarde o temprano usurpa el lugar que debe tener la oración y la meditación en la Palabra de Dios. A todo esto, también se suman los malos hábitos que se adquieren con facilidad y la falta de disciplina para fortalecer la relación con Dios”, dijo Jorge.

Para crecer en la vida espiritual, debemos reconocer nuestras faltas ante Dios, tener el hábito de leer la palabra de Dios, y educar nuestros pensamientos (preguntarse si lo que  estamos pensando agrada a Dios).

Griselda dijo que debemos estar enfocados en Jesús siempre. “Esto nos ayuda a perseverar, de ahí depende todas las disciplinas que podamos tener. Así oraremos con la convicción de que hablar con Dios, es lo más delicioso porque el Todopoderoso, está pendiente de cada detalle en nuestra vida.”

Griselda, como todos en algún momento de la vida, ha pasado por sequía espiritual. “En el momento que me sentía en la cumbre espiritual, esto es lo peor que nos puede pasar. Me pasó por creer que ya estaba bien, y no necesitaba más de la Biblia porque si ya la leí, creí saberlo todo. Esto es un error.”

Ella aprendió de este tiempo a depender de Dios aunque no lo sienta, sea que lo sienta o no, creer en Dios se trata de convicción o decisión a seguir a Cristo en todo momento.

“El cambiar nuestros hábitos nos ayuda a lograr una vida espiritual que va de victoria en victoria.” En su tiempo de estudiante de la Biblia, en el seminario, Jorge pasó por una sequía espiritual. Uno de los factores que contribuyeron fue el poco tiempo que le quedaba por la carga de estudios y los ministerios que al mismo tiempo llevaba.                  

“Por la gracia de Dios pude superarlo organizando mejor mis compromisos y formando poco a poco una disciplina en cuanto a la oración y meditación de la Palabra. De todo esto he aprendido que no hay nada más importante en el ministerio que el tiempo a solas con Dios cada día”, dijo Jorge.

Griselda y Jorge dejaron dos consejos para las personas pasando por un tiempo menos conectados con Jesús:

  • Iniciar de inmediato el proceso de substituir los malos hábitos por los buenos hábitos de la oración y lectura de la Palabra de Dios.

  • Proponerse metas realistas en cuanto a la oración y la lectura de la Biblia. Es mejor comenzar con poco tiempo para estas disciplinas pero hacerlo todos los días hasta formar un hábito.

Revista VAMOS. ¡Nos toca a nosotros!, Tema: la vida espiritual, Mayo 2013.