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Las disciplinas que necesita el siervo de Dios

Las disciplinas no son un fin en sí, pero pueden ayudar al creyente a progresar en la vida cristiana. Las disciplinas abarcaban todos los aspectos en la vida de Jesucristo. Lucas 2:52 dice: Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. La disciplina en la vida cristiana abarca el aspecto espiritual, mental, social y físico. Cada aspecto de la disciplina contribuye a desarrollar una vida que glorifica a Dios (1 Corintios 10:31). Vamos a examinar las disciplinas en estas cuatro categorías.

Disciplinas espirituales

  • La Palabra de Dios

    • Lectura. Leer y repasar la Biblia ayuda a mantener la Palabra fresca en la mente. La lectura debe ser diaria.
    • Estudio. Estamos hablando de considerar la Palabra más a fondo. Nuestra meta debe ser aumentar la comprensión de lo que Dios espera de nosotros, para ponerlo en práctica. Esta disciplina requiere que uno examine profundamente los pasajes bíblicos y los investigue.
    • Meditación. Esta práctica nos hace pensar profundamente en las Escrituras y considerarlas mentalmente vez tras vez. El resultado deseado es la transformación de nuestros pensamientos.
    • Memorización. Cuando uno medita en un versículo encuentra fácil memorizarlo. Memorizar nos ayuda a sembrar profundamente la Palabra de Dios en nuestro corazón, para aplicarla en la vida diaria y para aconsejar a otros.
  • Oración                            

    • Póngase la armadura. Es muy buena disciplina prepararse para cada día vistiendo la armadura de Dios en oración (Efesios 6:14-18). Vale la pena ponerse cada pieza en oración, para prepararse para la batalla espiritual de ese día.
    • Use las Escrituras en la oración. Cuando usamos la Palabra de Dios en nuestras oraciones, pedimos de acuerdo con Dios y concordamos con sus propósitos para nuestra vida.
    • Interceda por otros. La intercesión incluye orar por naciones, líderes, amigos inconversos y nuestros hermanos en la fe. Se requiere de mucha disciplina, pero 1 Timoteo 2:1-8 nos manda orar así.
    • Exponga sus peticiones personales. Dios nos invita a llevar nuestras necesidades a él y a contarle nuestras penas y alegrías (Filipenses 4:6).
  • Andar en el Espíritu (la llenura del Espíritu, Efesios 5:18)    

    • Confesión del pecado. Debe repetir la confesión cada vez que sienta que su espíritu se enfría por el pecado (Salmos 139:23-24; 1 Juan 1:9). El pecado conocido no confesado es un estorbo a la llenura del Espíritu Santo (Salmos 66:18; Efesios 4:30).
    • Ceder la voluntad. Debe ceder su voluntad al Señor con la aceptación incondicional a sus mandatos. Cuando se resiste a su voluntad no puede ser lleno del Espíritu, ya que apaga los pospropósitos del él (1 Tesalonicenses 5:19).
    • Depender del Espíritu. Un andar en el Espíritu es un andar en dependencia y confianza en Dios y en el poder divino en su vida (Gálatas 5:16).
  • Adoración        

    • Alabanza. La alabanza se expresa en oración a Dios, también puede ser expresada a otras personas y por medio de nuestro testimonio.
    • Cánticos. La disciplina de un corazón que canta debe ser practicada no sólo en los cultos, sino a través de nuestro andar diario. Esta adoración también puede ser con instrumentos musicales.
    • Ofrenda. Nuestras ofrendas son una expresión de amor y adoración a Dios. Necesitamos preparar nuestros corazones con una actitud de adoración para ofrendar a Dios en forma sistemática.
    • Silencio. Nos cuesta trabajo tomar un tiempo en silencio ante el Señor porque hay demasiadas prisas en la vida diaria. Pero es urgente que tomemos un tiempo a solas con él, escuchándole por medio de su Palabra, para entender lo que nos quiere decir y qué debemos hacer.
  • Confianza en el Señor                            

    • El futuro. Así como confiamos en Cristo para la vida eterna, necesitamos aprender a confiar en él para nuestra vida en esta tierra. Lo hacemos cuando ponemos lo que nos preocupa en sus manos (1 Pedro 5:7).
    • Las cosas que no entendemos. En lugar de dudar o sentir resentimiento, debemos poner todo lo que no entendemos delante de Dios para que él haga lo que conviene. Cuando nos falte sabiduría, Dios puede abrir nuestras mentes para comprender muchas verdades escondidas (Santiago 1:5).
    • La voluntad de Dios. Como Cristo es nuestro buen pastor podemos confiar en que nos va a guiar en cada paso de nuestro camino. Debemos disciplinarnos a confiar en su voluntad, en vez de escoger nuestro propio camino y en vez de tratar de correr delante de él.

Disciplinas mentales

  • Entendimiento

    • Conocimiento. Dios creó un mundo maravilloso con una gran variedad de personas. A nosotros nos corresponde aprender de este mundo para poder relacionarnos mejor con la gente y comprender más a Dios mismo.
    • Habilidades. Aunque muchas habilidades se encuentran en un nivel físico, su desarrollo requiere una concentración mental. Desarrollemos nuestras habilidades, según los propósitos divinos para servir mejor a Dios y para ayudar a otros, quienes necesitan de nuestra ayuda.
    • Sabiduría. Se requiere sabiduría para armar muchos de los “rompecabezas” de la vida. Necesitamos la disciplina del estudio bíblico y de una gama de conocimientos, para poder dar una respuesta adecuada a los problemas diarios.                            
  • Organización            

    • Planificación. Planear requiere de tiempo, pero el resultado es la mejor calidad, actividades más efectivas y mejor provecho.
    • Metas. Ponernos metas y evaluar lo que hemos hecho nos ayuda a planear de acuerdo con los propósitos que tenemos en la vida. Es mejor si nos ponemos metas mensuales y anuales.
    • Sistemas. Vale la pena aprender algún buen sistema para utilizar bien la información importante, nuestro tiempo y nuestro dinero.                        
  • Soledad                                             

    • Tiempo a solas. Necesitamos tener un tiempo para apartarnos de las actividades con la gente. Así, podemos concentrarnos bien en las prioridades de Dios para nuestras vidas. Aun Cristo practicaba esta disciplina (Marcos 1:35). En los tiempos a solas nos renovamos espiritualmente y también vemos las cosas con una nueva perspectiva.
    • Retiros espirituales. Jesucristo buscaba lugares de retiro para sus discípulos (Marcos 6:31-32). Es un tiempo para orar, pensar y planear a solas o como pareja.
  • Mayordomía

    • Tiempo. Usar bien nuestro tiempo significa no posponer las cosas importantes, pero a la vez, no llenar nuestra vida con tantas cosas tan urgentes que no nos dejen tiempo para hacer lo que cuenta para Dios (Efesios 5:15-16).
    • Dinero. El uso sabio del dinero requiere concentración y buenos planes. Es necesario que tengamos mucho discernimiento al hacer nuestras compras y al ofrendar a Dios.

Disciplinas sociales

  • Evangelismo    

    • Testimonio. Somos testigos de Cristo dondequiera que vayamos, a veces al compartir con otros lo que Dios ha hecho por nosotros, y siempre con nuestra manera de vivir.
    • Explicación de la salvación. Debemos estar bien preparados para poder compartir el mensaje de la salvación en forma clara para los incrédulos.    
    • Métodos. Para no caer en la rutina en nuestra forma de evangelizar a otros, es necesario que aprendamos a hacerlo en una manera clara y atractiva para ganar la atención de los oyentes.
  • Discipulado                                         

    • Seguimiento. Nos corresponde discipular a los nuevos creyentes usando nuestros mejores esfuerzos y una vida ejemplar (Mateo 28:18-20).
    • Estímulos. Hay necesidad de animar a otros diariamente. Una palabra de estímulo puede ser de ayuda para que otros no se desalienten.
    • Discernimiento. Una palabra de sabiduría o un buen consejo puede ayudar a otros, así como fue de ayuda para nosotros en tiempos pasados y lo es en la actualidad (Colosenses 4:6).         
  • Servicio                                             

    • Buenas obras. Nuestra vida debe ser un ejemplo de buenas obras (Efesios 2:10; Mateo 5:16; Tito 2:7). Cuando mostremos la disciplina de hacer buenas obras, la gente estará más dispuesta a escuchar el mensaje que tenemos.
    • Ayudar a otros. Una manera de mostrar amor genuino es mediante el servicio a otros en tiempos de especial necesidad (Romanos 12:13).
  • Relaciones personales                                     

    • Comunicación. Tener disciplina en lo que decimos requiere que nos expresemos con la sabiduría de Dios. A veces es mejor escuchar y ser lentos para responder (Santiago 1:19).
    • Malos entendidos. Tan pronto como sea posible, debemos aclarar los malos entendidos con otros. Si no es posible, de todas formas no debemos guardar resentimientos ni alejarnos de esas personas.
    • Perdón. Debemos tomar la decisión de siempre perdonar a otros (Efesios 4:32; Colosenses 3:13). Sigamos los pasos bíblicos hacia el perdón para que sea completo.

Disciplinas físicas

  • La comida    

    • El ayuno. El ayuno fue una práctica común en los tiempos bíblicos, pero es poco observada actualmente. La práctica del ayuno, junto con la oración y un espíritu contrito, nos ayuda a expresar nuestros deseos al Señor. Nunca debe hacerse para después jactarse ante los hermanos.
    • Dieta. Cuando limitamos la comida que nos gusta tanto, aprendemos a nos ser esclavos de nuestro apetito. Además, podemos dar un buen ejemplo delante de otros de cómo nos disciplinamos al limitar la cantidad de lo que comemos.
  • Sufrir penalidades                                     

    • El ejercicio corporal. Esta es una forma de mantener el cuerpo bajo control y en buena condición para servir a Dios (1 Corintios 9:27).
    • El dolor. No siempre es bueno evitar el dolor, ya que puede ser una parte de la obra de Dios en nuestra vida (2 Timoteo 2:3-4).                
  • Escribir                                 

    • Apuntar las obras de Dios. Es un buen hábito apuntar en un cuaderno las obras especiales que Dios hace en nuestra vida (Deuteronomio 6:20-25).
    • Diario. El mantener un diario, con apuntes de nuestras actividades y pensamientos de cada día del año, requiere mucha disciplina. Pero es muy valioso y nos ayuda a evaluar y apreciar nuestro progreso en nuestro andar con Dios.
    • Propósitos y visión. Es buena disciplina escribir, apuntar claramente nuestros propósitos y visión para el futuro. Así, tenemos un plan ante nuestros ojos, el que podemos ir aclarando y modificando según la dirección de Dios.

Compromiso personal

Mi deseo es mejorar las disciplinas que practico y hacer que nuevas disciplinas sean una realidad en mi vida. Quiero tener un cuadro claro de las áreas que necesito mejorar. Quiero notar mi progreso en el desarrollo de mi disciplina, por ello me comprometo a pedir a mi esposa (esposo) y a mis amigos que me ayuden a mejorar en las áreas que son mi debilidad.

 

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Firma

Autor: Daniel Kendal, “Usado con permiso”

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