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Fructuoso

Introducción

Si tiene su Biblia a la mano, ábrala en Juan 15.

Mientras nos preparamos para participar en este tema, quiero recordarles de algunos pensamientos fundamentales que Jesús dejó a sus discípulos.

La noche en que Jesús fue traicionado hizo una poderosa declaración sobre la fertilidad que proporciona motivo y medios al discipulado. < Juan 15: 1-8 >

El NT enseña que la vida cristiana normal es una jornada para llegar a ser como Cristo. Es una búsqueda intencional y activa, no una experiencia que nos sucede a medida que pasivamente permitimos que la vida nos lleve adelante. Si queremos tomarnos en serio el discipulado, debemos comprender dos hechos para ser fructuosos sobre los que Jesús habla en Juan 15.

1. Se espera que los discípulos lleven fruto (semejanza a Cristo).

a)   El modelo que Jesús usa para ilustrar lo que el Padre espera de nosotros es el de un viñedo donde un jardinero cuida las vides y las ramas para que sean fructíferas. Jesús usa un lenguaje claro y simple. Jesús es la vid, el Padre es el jardinero, los creyentes son las ramas fructíferas, los no creyentes son ramas infructuosas (madera muerta).

b)  El lenguaje aquí parece indicar que la fruta se refiere al fruto del Espíritu que se produce en nuestras vidas (Gálatas 5). Más adelante en el pasaje (v.16) la fruta es la consecuencia de ir. Esto parece referirse a los nuevos conversos que se producen a través del evangelismo. El fruto es quien permanece. Mientras permanecemos en él y él en nosotros, nuestras vidas se transforman y asumimos más la semejanza del Salvador. Ser fructífero es manifestar a Cristo, – demostrando su carácter y continuando su trabajo. Ser fructífero es parecerse a Cristo. Entre más fruta, mejor.

Las imágenes de la vid subrayan la expectativa de Dios de la semejanza a Cristo en la vida cristiana.

Mirtos de ciprés: puedo relacionarme con las expectativas del padre. Hace dos años teníamos 4 mirtos de ciprés plantados a lo largo del lado norte de nuestra casa. Llegaron a 10 pies de altura y fueron plantados en una línea de aproximadamente 6 pies de distancia el uno del otro. El paisajista prometió que producirían flores de color rojo carmesí. Así que los mantuve vigilados, los regué de vez en cuando y esperé, y esperé y esperé. El año pasado, para nuestro disgusto, no hubo flores. Las teorías comenzaron a flotar alrededor de nuestra casa. Bueno, tal vez no estén recibiendo suficiente sol; o tal vez demasiada agua, o tal vez los pájaros se comieron las flores. Incluso sospechábamos que fuimos víctimas del fraude paisajista. Esta primavera noté que el árbol de la esquina, que está expuesto a más viento que los otros, estaba torcido y todavía suelto en el suelo. Entonces, enderecé el tronco, estaqué el árbol y los fertilicé a todos. Finalmente, este verano aparecieron flores rojo carmesí, al menos en tres de los cuatro árboles. Francamente, no estoy seguro de que el árbol de la esquina vaya a lograrlo. Cuando plantas mirtos, esperas flores y cuando plantas un viñedo esperas fruta.

c)    Note la actividad e intención del Padre. Él cuida la vid. Él quita las ramas sin vida, sin fruto, esas ramas que nunca estuvieron verdaderamente "en la vid", pero que solo pretenden estar. Él "limpia" (algunas versiones traducen "poda") las ramas, de modo que darán aún más fruto. La Palabra es el instrumento que el Padre emplea para cuidar la vid. La Palabra es el instrumento que Dios emplea para limpiar las ramas (15: 3; véase también 17:17). Dicho de otra manera, la Palabra es el instrumento filoso por el cual Dios nos corta (ver Hebreos 4:12).

 

Aplicación

El claro mensaje aquí es que nuestro Padre espera ver la semejanza a Cristo reflejada en nuestro carácter y a través de nuestras acciones.

Si le pidiéramos al jardinero que comentara sobre el rendimiento de su viñedo, ¿qué diría? Él no hablaría sobre el tamaño o el número de las ramas, o qué tan lejos alcanzan o la belleza de las hojas. Él hablaría sobre la fruta. Cuando se trata de rendición de cuentas, debemos enfocar nuestra atención a nuestra fruta. Necesitamos mirar la cosecha, pesar nuestra fruta. Hablando directamente de la tarea a mano, debemos observar el progreso en nuestro crecimiento personal como discípulos y en nuestro ministerio al hacer discípulos.

"En esto es glorificado mi Padre, en que lleven mucho fruto, y sean así mis discípulos" Dar fruto muestra que somos sus discípulos, es algo visible para todos, pero Jesús también explica en este pasaje que es un proceso de adentro hacia afuera.

El segundo hecho que entendemos acerca de la fructificación es que no es el resultado de los logros humanos, sino de la posición de uno en Cristo.

 

Preguntas para reflexión

1.     ¿Qué espera Dios de cada creyente?

 

2.     ¿Cuáles son los dos tipos de fruto que Dios busca según Juan 15?

 

3.     ¿Cómo podemos saber que estamos creciendo en semejanza a Cristo?

 

4.     ¿Qué medios usa Dios para producir fruto en sus hijos?