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Fructuoso

2. Quien produce fruta (semejanza a Cristo) requiere una nueva morada

a.   El versículo 4 dice que "el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo” y "tampoco ustedes si no permanecen en mi"; Verso (5) "separados de mi nada pueden hacer" "nada" se refiere a la fruta espiritual. La relación de vid y rama es lo que Jesús usa para ilustrar el permanecer en él.

b.   El concepto central en estos versículos es "permanecer" en Cristo. Permanecer en Cristo es fundamental y esencial. Pero, ¿qué significa eso? Nuestra comprensión de este gran texto depende de nuestra comprensión de la palabra "permanecer". La dificultad con el término griego es que transmite más de lo que cualquier palabra puede capturar. Esto se ilustra por las diversas formas en que la palabra es traducida por los traductores. De 120 veces que aparece esta palabra griega menw en el Nuevo Testamento, se traduce como "permanecer", "quedar", "habitar", "seguir", "esperar", "perdurar", y de otras maneras más. En nuestro texto, la idea de "permanecer" está claramente presente, pero la palabra "permanecer" de alguna manera falla en transmitir toda la fuerza de las palabras de nuestro Señor. Varias veces en el Evangelio de Juan, el término se usa para "morar" en un lugar determinado, o quedarse en algún lugar como lugar de residencia de uno:

c.    Un término relacionado es monh en Juan 14:2 y 23, que se refiere a las "habitaciones" (a veces traducidas como "mansiones") o "moradas" que nos esperan en el cielo, en la casa del Padre. Debido al uso de estos términos por parte de Juan, Diffenbaugh sugiere que expresemos el término menw como "hacer su hogar" o "hacer su morada". "Permanecer" en Cristo como la Verdadera Vid es "hacer nuestro hogar" en Él, así como Él también "hace su morada" en nosotros. Si deseamos enfatizar el termino "permanecer", podríamos traducir menw como “hacer nuestro hogar permanente".

La idea de tener a Dios como nuestro "lugar donde habitar" se encuentra también en el Antiguo Testamento:

Salmo 91: El que habita al abrigo del Altísimo, morará a la sombra del Omnipotente. V.9 " Porque has puesto al Señor, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación. No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada".

Entonces, ¿qué significa "hacer del Señor Jesús nuestra morada permanente"? Simplifiquemos esta definición, y digamos que Jesús nos está instruyendo a hacer de Él nuestro "hogar" mientras hace su "hogar" en nosotros. Piense en lo que significa "hogar" para nosotros:

  • Hogar es donde está su corazón; es donde quiere estar (especialmente durante las vacaciones).

  • Hogar es el lugar al que regresa, el lugar al que desea volver (por ejemplo, cuando ha estado de vacaciones).

  • Hogar es donde se siente cómodo y realmente puede ser usted mismo.

  • Hogar es un lugar de aceptación; donde siente que pertenece

  • Hogar es un lugar de seguridad.

  • Hogar es donde trae a sus amigos cuando desea tener comunión con ellos.

  • Hogar es nuestra base de operaciones; es el centro de lo que hacemos.

  • Hogar es donde encuentra su fortaleza para la vida; es donde come y duerme.

  • Hogar es donde se encuentran las personas y las cosas que más amamos.

¿No es esto lo que Jesucristo debería ser para el cristiano? ¿No debería Él ser nuestro lugar de refugio y seguridad? ¿No debería él ser la fuente de nuestra vida y fortaleza? ¿No debería Él ser el motivo de nuestra comunión con los demás? ¿No debería estar Él donde está nuestro corazón?

Sé por mi propia experiencia que permanecer en Cristo es una de mis luchas más grandes. Por lo que otros me dicen, es su lucha, también. Es quizás el fracaso más serio entre los cristianos.

La frase, "el elefante rosado en la habitación" es un término usado para describir una realidad que todos en la sala saben que es verdad, pero nadie quiere hablar sobre ella. El elefante rosa en la habitación es lo siguiente: muchos de nosotros sabemos dónde está el hogar, pero no nos proponemos llegar allí a menudo. Trabajamos para producir fruta fuera de casa.

Necesitamos un estímulo regular para estar en la presencia de Dios. Las disciplinas espirituales clásicas.

  • Lectura de la Biblia
  • Meditación
  • Memorización
  • Oración
  • Adoración
  • Evangelismo
  • Administración
  • Ayuno
  • Silencio
  • Soledad
  • Escribir un diario
  • Sumisión

Estos hábitos comprobados por el tiempo nos llevan a donde Dios puede hablar de comodidad, aceptación, paz, instrucción y aliento en nuestras vidas.

También necesitamos a otras ramas frutales en nuestras vidas para inspirar, apoyar y hacernos responsables de permanecer en la vid.

Muchos de nosotros necesitamos regresar a casa. El fruto que el Padre espera solo puede ser producido cuando hacemos de Cristo nuestro hogar permanente.

El más alto propósito de reorganizar la forma en que interactuamos y ministramos es alentar, fomentar y promover la creación de nuestro hogar en Cristo y su hogar en nosotros.

 

Preguntas para reflexión

1.     ¿Cómo se debe entender el concepto de “permanecer” en Cristo?


2.     ¿Qué significa para usted que Jesús es su morada permanente?

 

3.     ¿Qué es lo que más le impide “regresar a casa”?

 

4.     ¿Qué disciplinas espirituales le ayudan más a “regresar a casa”?

 

5.     ¿Hay alguna disciplina que desea practicar más?  Busque material en este sitio u otros sobre las disciplinas espirituales y empiece a implementarlos más en su vida.