Espiritualidad enfocada

Lección 3

II. Enfocar la naturaleza y las obras de Dios respecto a la transformación

Un creyente necesita mantener su enfoque en Dios, aun más que en los pecados, necesidades, problemas o métodos. Los siguientes aspectos del carácter y las obras de Dios son muy significativos para el crecimiento y el cambio espiritual y deben estar conscientemente y constantemente afectando nuestro corazón y nuestras decisiones.

Tarea de aprendizaje 5  Reflexión y oración personal (en su mesa o cerca)

  1. Al leer las siguientes verdades acerca de Dios, pregúntese si en su experiencia diaria usted ha sido consciente de estas verdades, si confió en Dios en estos aspectos y los relacionó con las tendencias pecaminosas particulares que usted reconoce, con las cargas y preocupaciones que usted lleva, a la elección de sus verdaderas prioridades y a su ministerio. Escriba sus comentarios abajo.

  2. Dedique algún tiempo para orar por cada verdad, por la necesidad que usted tiene de Él, su relación con Él, su confianza diaria en Él y Sus obras, y las peticiones de oración para el cambio.

A. La verdad de Dios

Dios (y, por lo tanto, Su palabra) es la única fuente de información definitiva y confiable para guiar el caminar del creyente con Dios, su transformación y su servicio. Por medio de la Palabra de Dios aprendemos de Él, cultivamos nuestra relación con Él, le escuchamos, tenemos comunión con Él, aprendemos y confiamos en Sus obras, somos motivados por ella, aprendemos lo que Él quiere, aprendemos cómo santifica, somos entrenados en cómo cooperar con Él y somos cambiados por Su poder creador (1 Pedro 2:23, Salmos 1:2-3, Prov. 2: 1-12, 2 Tim 3: 15-17). Dios me pide que escuche su palabra, que la reciba (¡preste atención verdaderamente!), que medite en ella, que recuerde lo que ha dicho, que responda a lo que me dice y que ajuste mi vida para obedecer y ser lo que me pide . ¡Y Él promete ayudarme a hacerlo  y darme Su gozo! (Is 48:17-18, Salmos 1:2-3, Jer 15:16, Juan 15:11, Ja 1:21-25)

Reconociendo esta gran oportunidad y responsabilidad, ¿estoy dándole a Su verdad suficiente prioridad en mi vida personal y estoy viendo su poder motivador, guiador, edificante, capacitador y transformador en mi vida?

¿Qué cambios debo hacer?

¿Qué quiero decirle a Dios acerca de esto?

B. El amor y la gracia de Dios

Sentimos la suprema gracia y amor de Dios cuando recordamos regularmente que Él nos ha dado Su único Hijo, Su Espíritu, perdón, vida y esperanza cuando, de hecho, merecemos estar eternamente separados de Él (Rom 5:1- 8, Ef 1:3-14, 2:8-10). Por su muerte y resurrección, Jesucristo se ha convertido en nuestra justicia, santificación y redención "para que así como está escrito, el que se jacte, que se jacte en el Señor" (1 Corintios 1: 30-31). Él ha proporcionado una salvación eterna y segura, una nueva identidad, posición y privilegios, la promesa de glorificación y el cielo (Ef 1: 3-14, 2: 5-7, Fil. 3:20, 1 Jn 3: 2). A medida que saturamos nuestro pensamiento con el amor y la gracia de Dios, somos impulsados a amar a Dios y, por lo tanto, elegimos a Él cada día por encima de todo, ser leal a Él por encima de cualquier otro deseo o persona, obedecerle y "tener toda diligencia" para llegar a ser como Él (Marcos 12:30, Jn 14:21, 2 Pe 1: 5-7, 1 Corintios 10:31, Rom 11:36).

¿Estoy seguro de que la gracia de Dios impacta con frecuencia mi corazón y me mueve hacia Él en amor, sed, lealtad, hambre de justicia y deseo de que Él sea glorificado?

¿Qué quiero decir a Dios sobre esto?