Una perspectiva bíblica del silencio y soledad

Lección 5: Consejos para buscar el silencio y la soledad

El mayor reto para desarrollar realmente estas dos disciplinas es que uno debe aprender a observarlas dentro de los ritmos turbulentos de la vida cotidiana. La importancia de alejarse para encontrar el silencio y la soledad no puede ser exagerada; sin embargo, pocas personas pasan su vida cotidiana en entornos que son naturalmente favorables para su ejercicio. Por lo tanto, un objetivo primordial debe ser el de aprender a experimentarlas en medio del ruido y el desorden de la vida cotidiana. En seguida hay algunas sugerencias prácticas para nutrir estas disciplinas a través de la jornada de cada día.

Comprometerse a desarrollar estas disciplinas

Es fundamental la importancia de un compromiso personal para desarrollar estas disciplinas. Las iglesias están llenas de gente, como yo, que realmente quiere ser maduro espiritualmente. Sabemos lo que queremos, pero en lugar de experimentar el trabajo y la lucha que son una parte natural de este viaje, queremos que alguien simplemente nos lleve y nos deje en nuestro destino (de ser espirituales). Debemos tener una verdadera hambre para la justicia como lo destaca Cristo en Mateo 5:6. La versión NTV de la Biblia captura la esencia de este verso: “Dios bendice a aquellas personas que quieren obedecerle más de comer o beber. ¡Se les dará lo que quieren”!  El costo de desarrollar las disciplinas espirituales es claro y simple; un hambre honesta y la voluntad de perseguirlas. Si el corazón está dispuesto, la gracia de Dios es suficiente para alcanzarlas.

El compromiso genuino para seguirlas se demuestra en planificar tiempos regulares de silencio y de soledad. Pero, uno debe evitar ser legalista acerca de la programación de estos tiempos. Deben ser planificados con la suficiente frecuencia y ser de suficiente duración para nutrir el espíritu. Se debe buscar un equilibrio entre tiempos prolongados y momentos cotidianos.

En nuestra búsqueda de esos tiempos, debemos ser lo suficientemente realistas como para esperar algunos fracasos; sin embargo, también debemos entender que, cuando esto sucede, la gracia de Dios provee el perdón y la energía para comenzar de nuevo. Los hábitos se desarrollan durante un tiempo prolongado, y uno debe estar preparado, paciente y confiado en la provisión de Dios para el trayecto.

Tome retiros de “minutos”

Por naturaleza siempre he sido un escéptico respecto a las sugerencias que proporcionan lo que parecen ser soluciones fáciles y rápidas. Debo admitir que la primera vez que me ofrecieron esta sugerencia, la recibí con mucho escepticismo; sin embargo, la experiencia me ha demostrado mi error. Se pueden encontrar un minuto o varios minutos de soledad y silencio en los lugares y las horas más inusuales. Me sorprendió la bendición que experimenté mientras estaba sentado fuera de un taller de mecánica, para un cambio de aceite, frente a una carretera de seis carriles en Dallas, Texas. Era un día hermoso con nubes blancas y suaves, un viento ligero que ocasionalmente soplaba, y el sol brillaba cálidamente sobre mí. Cuando empecé a observar las nubes moviéndose lentamente por el cielo encima de mí y disfrutaba del calor relajante del sol, el ruido del tráfico y de la tienda se desvanecieron al fondo, y me encontré disfrutando de la belleza creativa de Dios - y me sentí más relajado de lo que había sentido en un largo rato. Salí de allí unos 20 minutos más tarde, un hombre renovado. Nunca habría pensado a propósito, “voy a dejar el carro en el taller y tener un poco de silencio y soledad en la tienda mientras espero”, sin embargo, Dios me encontró allí.

A lo largo de los años he llegado a entender la simple verdad de que hay momentos durante cada día cuando se nos presenta la oportunidad de experimentar unos minutos de silencio y soledad a pesar del ruido y la actividad que nos rodea. Ruth Haley Barton ha llegado a ser una de mis escritoras favoritas en cuanto las disciplinas espirituales por el simple hecho de que no escribió la mayoría de sus libros desde una remota cabaña en las montañas, sino como una madre activa de cuatro hijos. (En este sitio puede ver el artículo titulado “La Fuerza de la Soledad”, que es una breve sección tomada de su libro Invitación a la Soledad y el Silencio.) Ella ilustra en forma práctica el valor de buscar momentos de soledad en medio del ruido y el movimiento de la vida cotidiana.

Crear o encontrar lugares especiales

Otra clave para tener el éxito en disfrutar de mini-momentos de la soledad y el silencio es buscar los lugares especiales que son parte de sus rutinas diarias y que proporcionan pequeños paraísos para el ejercicio de estas disciplinas. Por lo general hay una o dos habitaciones en su casa que le permiten encontrar un momento de tranquilidad; puede haber un parque cerca de su casa o trabajo; o simplemente encuentre que dar un corto paseo fuera de la casa o el trabajo proporcionará lo que usted necesita. Hasta el momento no me he encontrado con alguien que haya buscado un lugar especial en casa o el trabajo y ha resultado sin encontrar el lugar o tiempo. Esto es uno de esos eventos en la práctica de la fe en que Dios honra el deseo de cumplir, y actuamos sobre ello.

Una de las historias más asombrosas de una mujer cuya vida se sumergía en las interminables actividades de la maternidad fue sobre Susanna Wesley. Susanna y Samuel Wesley tuvieron diecinueve hijos y de estos diecinueve, nueve murieron como niños. Uno tan solamente puede imaginar cómo era la vida para ella y el reto de encontrar el tiempo y un lugar para la soledad y el silencio. La historia nos dice que cuando ella necesitaba silencio y soledad, subiría su delantal sobre su cabeza y leería su Biblia y oraría debajo de ello. Obviamente eso no obstruía todo el ruido, pero era una señal a sus niños que por esos minutos ella no debía ser incomodada, y para los mayores una orden de cuidar a los pequeños. ¡Qué ejemplo práctico para las mamás y los papás ajetreados!

Salga de la casa por tiempos prolongados

Sin embargo, no hay un sustituto para tiempos prolongados de silencio y soledad. He descubierto a través de mi experiencia y en conversaciones con otros que la mayoría de la gente necesita dos o tres días para que sus mentes y cuerpos se desprendan de la adrenalina producida por su actividad, y para eliminar la masa de pensamientos e ideas que sobrecargan sus mentes. Hay un nivel de tranquilidad y quietud en la mente y el alma que sólo se puede lograr de esta manera. Adoniram Judson construyó una choza de bambú en la selva que él llamaba “la ermita", que servía de su "lugar especial" para buscar el silencio y la soledad. En cierta época de su ministerio, el Sr. Judson pasó cuarenta días allí a solas con Dios. Probablemente, hay pocos de nosotros que podamos realizar cuarenta días, pero todos somos capaces de pasar de tres a cinco días. Estoy plenamente seguro de que una vez que alguien ha experimentado un retiro extendido, la motivación para hacerlo de nuevo ya no es algo que conseguir en el futuro, sino un factor actual. No se pierda esta bendición.

Para terminar, permítanme dejarles con este desafío de A. W. Tozer,

Retírate del mundo cada día a algún lugar privado, aunque sea sólo el dormitorio. (Por un tiempo me retiré al cuarto donde está el calefactor de la casa por falta de un lugar mejor.) Permanece en ese lugar secreto hasta que los ruidos circundantes comiencen a desaparecer de tu corazón, y un sentido de la presencia de Dios te envuelva ... Escucha la voz interior hasta que aprendas a reconocerla. Deja de intentar competir con las demás voces. Date a Dios y luego sé lo que eres y quién eres sin tomar en cuenta lo que piensan los demás... Aprende a orar interiormente cada momento. Después de un tiempo puedes hacer esto incluso mientras trabajas... Lee menos de otra literatura, pero más de lo que es importante para tu vida interior. "Nunca dejes que tu mente permanezca dispersada por mucho tiempo. Recoge los pensamientos dispersos, y llévalos “a casa”. Mira a Cristo con los ojos de tu alma; practica la concentración espiritual. Todo lo anterior está supeditado a una relación correcta con Dios por medio de Cristo y la meditación diaria sobre las Escrituras. No disponiendo de éstas, nada nos ayudará; concedidas éstas, la disciplina recomendada será muy eficaz en neutralizar los malos efectos del externalismo religioso y para hacernos conocer a Dios y a nuestras propias almas. 4

¡Que Dios nos ayude a ver el valor eterno de estar quietos y silenciosos ante una audiencia de uno!

Tarea de aprendizaje 6:

1. De los consejos para buscar el silencio y la soledad, ¿Cuál cree que le funcionará mejor?

 

2. Apunte varias ideas de lugares donde podrá buscar un momento, breve o extendido, de silencio y soledad.

 

3. Haga una cita con Jesús. Anótela en su agenda junto con la hora y el lugar donde se van a encontrar.  Si lo desea, puede llevar su Biblia, un himnario y un cuaderno y lapicero a la cita.

 

4. Si usted anotó una disciplina espiritual en la primera tarea que le gustaría desarrollar, ¿por qué no empezar hoy mismo?

 

 

Perspectiva bíblica del silencio y la soledad   

1 Dallas Willard, El Espíritu de las Disciplinas (San Francisco, CA: Harper & Row, 1988), p. 161.

2 Dr. Howard y la señora Taylor, Hudson Taylor y la China Inland Mission: el Crecimiento de una Obra de Dios (Singapur China Inland Mission, 1918; ed aniversario especial, Singapur: Overseas Missionary Fellowship, 1988), páginas 31- 32.

3 Austin Phelps, La Hora Silenciosa o La Comunión con Dios (1859; reimpresión, Edimburgo, Escocia: The Banner of Truth Trust, 1974), página 64.

4 Warren Wiersbe, La Verdadera Espiritualidad (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1971), páginas 151-152.