Una perspectiva bíblica del silencio y soledad

Lección 1: Introducción

Como evangélicos, muchos de nosotros vemos las disciplinas espirituales con desconfianza y sospecha. La gente nacida en la última mitad del siglo 20, ha sido poco expuesto a ellas, y más importante ha tenido poca enseñanza bíblica con respecto a ellas. Cuando se examina el amplio panorama teológico de los grupos que las promueven y las practican, hay razones legítimas para ser cautelosos. Es lamentable que la gran mayoría de la literatura sobre estos temas carezca de un fundamento bíblico sólido porque las Escrituras tienen mucho que decir sobre ellos.

Un triste resultado de los problemas mencionados arriba es que el concepto de "misterio" relacionado con las disciplinas espirituales ha sido considerado por la mayoría de los evangélicos como no-bíblico. Al contrario, como evangélicos debemos reconocer que hay un cierto misterio asociado con ellas. Por “misterio” me refiero a aquellos eventos que ocurren en la vida espiritual del creyente que no pueden ser explicados desde un pasaje específico de las Escrituras. Por ejemplo, hay momentos en que Dios habla a través de Su Palabra o Espíritu con un nivel de claridad, simplicidad y poder que está mucho más allá de lo que uno experimenta diariamente. Estos momentos ocurren sin advertencia y pueden a veces estar asociados con circunstancias o maneras inusuales, o simplemente pueden ocurrir mientras oran o estudian las Escrituras. Considera la experiencia de Pedro en la casa de Simón el curtidor en Jope. Podríamos llamar experiencias como esta “experiencias del arbusto ardiente", refiriéndose a la experiencia de Moisés en el desierto. ¿Son más bíblicas o reales las experiencias o verdades recibidas durante estos momentos que las que vienen de formas menos dramáticas? ¡Ciertamente no! Sin embargo, la experiencia de esos momentos especiales con Dios deja una huella distinta y especial en nuestros pensamientos.

Es cierto que debemos ser cautelosos en el tratamiento de estas experiencias, porque vivimos en un día en que la experiencia espiritual se ha convertido en el criterio, o la práctica, para evaluar la verdad. Un buen principio para recordar al discernir la validez de cualquier experiencia en nuestras vidas es que esa experiencia nunca contradirá la Palabra de Dios o hará que uno le deshonre a Dios mismo. Debemos ser sabios y probar “los espíritus” – esas experiencias. Sin embargo, no debemos permitir que estas experiencias reales nos lleven a una postura tan defensiva que rechacemos cualquier nivel de misterio como si fuera no-bíblico. Las Escrituras se refieren a la transformación de nuestros cuerpos terrenales en la venida de Cristo como un misterio. (1 Corintios 15:51) Al explicar esto, había más en este evento de lo que Pablo podía explicar o entender. Las Escrituras nos recuerdan una y otra vez que la manera en que Dios actúa no es nuestra forma; Él es el Creador y nosotros somos las criaturas. Él trabaja de maneras que no podemos comprender ni entender. La clave para navegar estos retos de comprensión y entendimiento es mantener nuestros ojos en Él y en Su Palabra.

Las disciplinas espirituales del silencio y de la soledad tienen un elemento claro de misterio para la mayoría de los evangélicos. Estoy personalmente convencido de que esto sucede principalmente debido a la exposición limitada de estos temas, y la información que ha salido con respecto a ellos. Una vez más, repito que la información bíblica acerca de estas disciplinas no es abundante entre los conservadores estudiosos, y esto ha dejado a muchos en ignorancia de ellas o les hace verlas como no-bíblicas. La verdad del asunto es que ambas disciplinas fueron practicadas por nuestro Señor mismo, y son hábitos que deben desarrollarse en la vida de cada creyente.

Tarea de aprendizaje 1:

Responda a las siguientes preguntas:

1. ¿Cuánto entiende de las “disciplinas espirituales clásicas” del silencio, la soledad, la reflexión, la meditación, escribir en un diario, la oración y el ayuno prolongado a través de la lectura, el estudio de la Biblia, la predicación, etc.?

 

 

2. ¿Cuáles de las disciplinas practica regularmente en algún nivel, y cómo le han beneficiado o no a su vida personal y espiritual?


 

3. ¿Cuál de las disciplinas estaría más interesado en desarrollar en su vida, y por qué?


 

4. ¿Qué recursos o apoyo cree que le ayudarían más a alcanzar este objetivo?