La culpa

cómo vivir libre de remordimiento

¿Se encuentra en una batalla emocional debido a la culpa? ¿Es esta una herramienta amorosa de Dios que él está usando para convencerlo, corregirlo y conformar su carácter al de Cristo, especialmente cuando se ha alejado de él? ¿O está luchando con la vergüenza y la culpabilidad cuando ésta se hace presente en su corazón?                        

La verdadera culpabilidad es amiga suya, una compañera piadosa que le susurra a su conciencia la verdad y lo motiva a cambiar.

La culpa falsa es un enemigo cruel que se encuentra dentro de nosotros y que nos hace sufrir con un sufrimiento mundano, uno que es superficial y cuyo fin ¡es la muerte!

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”. (2 Corintios 7:10)

La culpa verdadera es un regalo

La culpa verdadera . . .

  • Es un regalo de Dios que nos motiva a cambiar
  • Revela que somos culpables de algún pecado
  • Se centra en desarrollar nuestro carácter interno
  • Nos comunica que Dios se interesa y se preocupa por nosotros
  • No se justifica sí misma
  • Hace que salgan a la superficie los verdaderos sentimientos
  • Le muestra con amor sus sentimientos por otros
  • Va acompañada del deseo de cambiar            

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. (Salmos 51:17)

¿De dónde proviene la culpabilidad falsa?

a culpabilidad falsa está basada en sentimientos de auto-condena: como cuando nos culpamos sin haber cometido ningún pecado, o cuando seguimos haciéndolo aun después de haber confesado habernos apartado de él.

La culpabilidad falsa a menudo tiene su origen en la niñez. 1 Si escuchaba mensajes repetitivos de: “Eres desobediente . . . Eres malo . . . ¡Debería darte vergüenza!” . . . La culpabilidad cambia de conocer que hizo algo malo a sentir que usted es malo. Esto le lleva a no enfocarse en lo que ha hecho, sino en avergonzarse de quién es usted. Estos sentimientos le llevan a creer que:

“El amor depende de lo que haga”.                

  • “Haga lo que haga jamás llenaré las expectativas de los demás”.    
  • “Me rechazarán y me abandonarán”.

La culpabilidad falsa es la voz interna que le dice: “¡deberías estar avergonzado de ti mismo!” esta culpabilidad provoca actitudes negativas hacia nosotros mismos y nos hace sentir que somos defectuosos por naturaleza. Produce una terrible falta de valor personal y nos hace sentir temerosos y rechazados.

La culpabilidad falsa provoca patrones enfermizos de relacionarnos con los demás aún en la edad adulta. Cuando se desarrollan esos patrones, la culpa verdadera por un acto cometido contra otra persona (arrepentimiento real por nuestro pecado), siempre irá acompañada de la culpabilidad falsa (el temor de ser rechazados por los demás).

“Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido”. (Job 10:15)

Preguntas y respuestas

“¿Cómo debo responder a la culpa verdadera?”                    

La culpa es verdadera cuando se reconoce el hecho de haber cometido un pecado.

  • fíjese en la honestidad de David en Salmos 32:5: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad . . . Y tú perdonaste la maldad de mi pecado”.

  • ¿Cómo le respondió Dios? con perdón. Él le responderá de la misma manera siempre. Él dice: “porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:34).

Dios es fiel, siempre cumplirá lo que promete. Cuando nos humillamos de corazón ante él, no sólo nos perdona, sino que quita el pecado que hay en nosotros.

“Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”. (Salmos 103:12)

“¿Cómo puedo responder a la culpa falsa?”                

La próxima vez que la pantalla de su mente empiece a recordarle sus pecados pasados, reconozca que esa tentación viene de Satanás, el acusador, que quiere desanimarlo. Pregúntese:

  • “¿Qué estoy escuchando?” (Acusación.)

  • “¿Qué estoy sintiendo?” (Culpa.)

  • “¿Cuáles son los hechos?” (He sido completamente perdonado.) Utilice la Biblia como el estándar para determinar lo que es verdadero y lo que es falso.

Si usted ha recibido a Jesucristo como su Salvador personal y puesto que él murió para pagar por sus pecados, decida centrarse en la verdad de Dios. Busque Romanos 8:1 y conviértalo en su oración: “Te doy gracias Padre, porque tú no me condenas y no quieres que yo me condene a mí mismo. Estos sentimientos de culpa falsa no son válidos porque he aceptado el sacrificio de Cristo y he abandonado mis pecados”.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. (Romanos 8:1)

¿Cómo puedo ser perdonado?

Encuentre la fuente verdadera de su culpa. “He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”. (Salmos 51:6)

Localice cuál es la verdad cuando sea atacado por Satanás. “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová”. (Isaías 54:17)                    

Pase tiempo renovando su mente. “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente”. (Efesios 4:22-23)

Entienda que Dios cumple lo que dice. “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado”. (Romanos 4:7-8)

Reconozca la responsabilidad por su pecado. “Si confesamos nuestros pecados, él es el y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)

Deje de vivir en el pasado. “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva”. (Isaías 43:18-19)

Observe que Dios ordena sus sentimientos con los hechos cuando usted obedece. “Con Cristo estoy juntamente cruci cado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. (Gálatas 2:20)

No trate de vivir sin Cristo. “porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. (Hebreos 10:36)

Preguntas para considerar

  1. ¿Qué tipo de culpa está sintiendo la verdadera o la falsa?

  2. ¿Se está enfocando en cambiar lo que ha hecho mal o se siente avergonzado por quién es usted por lo malo que ha hecho? Recuerde, Dios le ama, y su amor no depende de lo que usted haga.

  3. Lea Salmos 32:5, tome un tiempo para pedir perdón a Dios. Lea Jeremías 31:34, Recuerde, Dios le perdona, y decide no recordar más su pecado. Es libre de culpa.

  4. ¿Qué pasos de “cómo puedo ser perdonado” necesita poner en práctica?

  5. Lea todos los versículos citados, memorice uno para cuando vengan pensamientos de culpa a su mente.

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