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La ira y el perdón

Lección 2: ¿Cómo funciona la ira?

La ira energiza. Tiene un efecto metabólico que te da la energía para actuar. Esa energía puede ser constructiva; por ejemplo, si un intruso está irrumpiendo en su hogar, la ira le da la energía para responder y protegerse.

Una de las funciones de la ira es el control. Una persona que crece en un ambiente de ira aprende que da miedo estar fuera de control, y con frecuencia aprende a usar la ira para recuperar el sentido de control sobre la situación cuando se siente vulnerable.

El psicólogo Zach Whaley dice: "La ira es adictiva. La ira es una adrenalina; la gente se engancha a la adrenalina. La ira afecta los químicos corporales que alteran el estado de ánimo y, por lo tanto, crea hábito. La ira te hace sentir poderoso. A la gente no le gusta renunciar a eso".

M. Scott Peck, M.D. dice: "Es importante darse cuenta de que echar la culpa es divertido. La ira es divertida. El odio es divertido. Y como cualquier actividad placentera, crea hábito, te enganchas. Lo insidioso que esto puede ser me fue revelado mientras leía literatura sobre la posesión demoníaca. Me encontré con varias descripciones de la persona supuestamente poseída sentada en un rincón, mordiéndose el tobillo. Y esto me recordó algunas de las pinturas medievales del infierno, en las que puedes ver este mismo tipo de figura: una maldita persona mordisqueándose el tobillo. Esta parecía ser una posición muy extraña e incómoda para meterse. No tenía sentido para mí hasta que leí un librito de Frederick Buechner [pronunciado Bikner] titulado Wishful Thinking: A Theological ABC. Justo al comienzo de ese libro, bajo A, Buechner enumera la Ira y la compara con roer un hueso. Siempre hay un poco más de tendón, siempre un poco más de médula ósea, siempre un poco más, y sigues mordiéndolo. El único problema, dice Buechner, es que el hueso que estás royendo eres tú".

Dios nos hizo con la capacidad de sentir enojo y la Biblia reconoce ese hecho. Pero como la mayoría de los obsequios, la ira puede ser abusada, maltratada y causar daño.

La ira es una emoción legítima, pero debemos entenderla y tratarla de manera saludable para evitar que nos haga daño a nosotros mismos y a nuestras relaciones. Una luz de advertencia emocional, la ira indica que algo anda mal.

 

Preguntas para reflexión:

1.  ¿Qué reacciones físicas siente cuando se enoja?

 

2.  ¿Siente usted más o menos control durante un episodio de ira?  ¿Qué tal después?

 

3.  ¿Cómo era el ambiente en su hogar como niño?  ¿Los adultos en su vida expresaban mucha o poca ira?  

 

4.  ¿Qué siente cuando otros pierden el control y se aíran con usted o en su presencia?

 

5.   Piense en la imagen de un perro royendo un hueso. ¿Cuánta atención le dedica al hueso?  ¿Cómo reacciona si alguien trata de quitárselo?  ¿Cómo es semejante a la furia?