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La ira y el perdón

Lección 7: Tome la iniciativa

Como creyentes en Jesucristo, tenemos la responsabilidad de hacer todo lo que esté en nuestro poder para hacer las paces. El mandato bíblico deja en claro que siempre debo tomar la iniciativa. Cuando combinamos las perspectivas de Mateo 5: 23-24 y Mateo, capítulo 18, nos damos cuenta de que no hay una puerta de atrás para las relaciones en el Reino de Cristo. Ya sea que haya hecho mal a alguien o que haya sido perjudicado, siempre es mi responsabilidad tomar la iniciativa para enmendar las cosas. "Si es posible, en cuanto dependa de ustedes", escribe Pablo, "estén en paz con todos los hombres" (Ro 12:18).

Tengo un amigo que estaba pasando por un conflicto muy doloroso en su matrimonio; él y su esposa estaban separados y estaban en un punto muerto. Un día, de repente, se dio cuenta de la verdad de Efesios 5:27-28, "presentarla sin culpa". Se le ocurrió que si ella era irreprensible, eso solo dejaba a otra persona en la relación: él. Se dio cuenta de que la única forma en que podía presentarla como "irreprensible" era asumir la responsabilidad del problema, y eso rompió el estancamiento y transformó su relación. Hoy están juntos y su matrimonio es fuerte, y a través de su testimonio están ayudando a muchos otros.

La práctica del perdón implica una acción intencional. A menudo le doy a la gente la tarea de hacer una lista de todos los que creen que pueden necesitar perdonar. Una vez, cuando le di esa instrucción a un joven y salí de la oficina durante cinco minutos, cuando volví, tenía una lista de 59 personas. Dije, “esa es toda una lista" Él dijo: "Es casi a todos los que conozco".

También nos pueden ayudar las disciplinas espirituales. Me resulta útil sentarme en mi armario de oración y hablar con Dios en voz alta. Invito a Jesús a sentarse en la silla junto a mí y orar en su nombre.

Algunas personas encuentran útil visualizar el perdón poniendo toda su ira y resentimiento en una bolsa y entregándola al Señor. Una vez escuché a la famosa misionera Elisabeth Elliot hablar con un grupo, y una mujer angustiada le preguntó, ¿qué hago con mi enojo? Su respuesta fue: Ponte de rodillas, y dile a Dios, “Aquí está mi enojo. Te lo estoy dando. Y por tu gracia, no lo volveré a tener... "

Otras disciplinas, como el ayuno, el silencio y la soledad, ayudan a abrir nuestros corazones a la gracia sanadora de Cristo.

 

Tarea de aprendizaje

Haga una lista de todas las personas a quienes necesita perdonar. Debajo de cada nombre, escriba específicamente lo que debe perdonar a esa persona, ore por cada persona y perdone conscientemente a cada uno. A medida que se involucra en esa disciplina, Dios comienza a cambiar su corazón. Lo que está haciendo es parte del proceso de curación.