¿Qué dice la Biblia acerca de la familia?

Respuesta

El concepto de familia es extremadamente importante en la Biblia, tanto en un sentido físico como en un sentido teológico.  El concepto de familia fue introducido en el principio, como vemos en Génesis 1:28, "Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra".  El plan de Dios para la creación era que hombres y mujeres se casaran y tuvieran hijos.  Un hombre y una mujer forman una unión "de una sola carne" a través del matrimonio (Génesis 2:24), y ellos con sus hijos se convierten en una familia, el elemento esencial de la sociedad humana.

También vemos desde el principio que los miembros de la familia debían cuidar y cuidarse unos a otros.  Cuando Dios le pregunta a Caín: "¿Dónde está Abel tu hermano?"  La respuesta de Caín es la repulsiva "¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?"  La implicación es que, sí, se esperaba que Caín fuera el guardián de Abel y viceversa.  No sólo el asesinato de Caín de su hermano fue una ofensa contra la humanidad en general, sino que fue especialmente atroz porque fue el primer caso registrado de fratricidio (asesinato de un hermano).

La Biblia tiene un sentido más común de la gente y de la familia que se sostiene generalmente en las culturas occidentales hoy, donde los ciudadanos son más individualizados que gente en el medio oriente y definitivamente más que la gente del antiguo oriente cercano.  Cuando Dios salvó a Noé del diluvio, no fue un caso individual de salvación, sino una salvación para él, su esposa, sus hijos y las esposas de sus hijos.  En otras palabras, su familia fue salva (Génesis 6:18).  Cuando Dios llamó a Abraham de Harán, lo llamó a él y a su familia (Génesis 12:4-5).  La señal del pacto abrahámico (circuncisión) debía aplicarse a todos los varones dentro de la casa, ya sea que nacieran en la familia o fueran parte del servicio de la casa (Génesis 17:12-13).  En otras palabras, el pacto de Dios con Abraham era familiar, no individual.

La importancia de la familia puede verse en las disposiciones del pacto mosaico.  Por ejemplo, dos de los diez mandamientos tratan de mantener la cohesión de la familia.  El quinto mandamiento en cuanto a honrar a los padres es para preservar la autoridad de los padres en asuntos de familia, y el séptimo mandamiento que prohíbe el adulterio protege la santidad del matrimonio.  De estos dos mandamientos fluyen todas las otras estipulaciones de la ley mosaica que buscan proteger el matrimonio y la familia.  La salud de la familia era tan importante para Dios que fue codificada en el pacto nacional de Israel.

Esto no es solamente un fenómeno del Antiguo Testamento.  El Nuevo Testamento hace muchas de las mismas órdenes y prohibiciones.  Jesús habla sobre la santidad del matrimonio y contra el divorcio frívolo en Mateo 19.  El Apóstol Pablo habla de cómo deben ser los hogares cristianos cuando da los mandamientos gemelos de "hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres" y "padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos" en Efesios 6:1-4 y Colosenses 3:20-21.  Además, vemos conceptos similares del Nuevo Testamento sobre la importancia de la familia en el proceso de salvación en el libro de Hechos cuando en dos ocasiones distintas durante el segundo viaje misionero de Pablo, los hogares enteros fueron bautizados en la conversión de un individuo (Hechos 16:15, 16:31-33).  Esto no es para condonar el bautismo infantil o la regeneración bautismal (es decir, que el bautismo confiere salvación), pero es interesante observar que así como el signo del Antiguo Testamento del pacto (circuncisión) se aplicó a familias enteras, también el signo del Nuevo Testamento del pacto (bautismo) se aplicó a hogares enteros.  Podemos argumentar que cuando Dios salva a un individuo, su deseo (desde una perspectiva moral / revelada) es que la familia sea salva.  Claramente, el deseo de Dios no es sólo salvar a individuos aislados, sino hogares enteros.  En 1 Corintios 7, el cónyuge incrédulo es santificado a través del cónyuge creyente, lo que significa, entre otras cosas, que el cónyuge incrédulo está en una posición para ser salvo a través del testimonio del cónyuge creyente.

Desde la perspectiva del pacto, la pertenencia a la comunidad del pacto es más comunal que individualista.  En el caso de Lidia y el carcelero de Filipo, sus familias / hogares fueron bautizados y formaron parte de la comunidad de la iglesia.  Puesto que sabemos que el bautismo no confiere salvación, que es sólo por gracia a través de la fe (Efesios 2:8-9), podemos asumir que no todos fueron salvos, pero todos fueron incluidos en la comunidad de creyentes.  La salvación de Lydia y del carcelero no rompió a sus familias.  Sabemos que la salvación puede ser un esfuerzo para una familia, pero la intención de Dios no es dividir a las familias sobre el tema de la salvación.  Lidia y el carcelero no fueron ordenados a salir y estar separados de sus familias incrédulas; más bien, la señal del pacto (bautismo) se aplicaba a todos los miembros del hogar.  Las familias fueron santificadas (separadas) y llamadas a la comunidad de creyentes.

Volvamos ahora nuestra atención al concepto teológico de la familia.  Durante su ministerio de tres años, Jesús rompió algunas nociones predominantes de lo que significaba ser parte de una familia: "Mientras Jesús seguía hablando con la multitud, su madre y sus hermanos estaban afuera, deseando hablar con él.  «Tu madre y tus hermanos están afuera, queriendo hablarte», y le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»  Señalando a sus discípulos, dijo: «Aquí están mi madre y mis hermanos porque el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mateo 12:46-50).  Ahora debemos aclarar algunos conceptos erróneos con este pasaje: Jesús no dice que la familia biológica no es importante: no destituye a su madre y sus hermanos.  Lo que hace es dejar claro que en el reino de los cielos, la conexión familiar más importante es espiritual, no física, es una verdad claramente explicada en el Evangelio de Juan, cuando el evangelista dice: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios."(Juan 1:12-13).

Los paralelos son muy claros.  Cuando nacemos físicamente, nacemos en una familia física, pero cuando somos "nacidos de nuevo", nacemos en una familia espiritual.  Para usar el lenguaje paulino, somos adoptados en la familia de Dios (Romanos 8:15).  Cuando somos adoptados en la familia espiritual de Dios, la iglesia, Dios se convierte en nuestro Padre y Jesús en nuestro hermano.  Esta familia espiritual no está limitada por etnicidad, género o posición social.  Como Pablo dice: "pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.  Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.  Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa." (Gálatas 3:26-29).

Entonces, ¿qué dice la Biblia acerca de la familia?  La familia física es el bloque de construcción más importante para la sociedad humana, y como tal, debe ser nutrido y protegido.  Pero más importante que eso es la nueva creación que Dios hace en Cristo, la cual está compuesta por una familia espiritual, la iglesia, compuesta por todas las personas que invocan al Señor Jesucristo como Salvador.  Esta es una familia sacada "de cada nación, tribu, pueblo y lengua" (Apocalipsis 7:9), y la característica definitoria de esta familia espiritual es el amor unos a otros: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." (Juan 13:34-35).

Got Questions - Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.