Cómo influir en su comunidad

Principio clave 6: Nuestro mensaje

Una vez que reconocemos una necesidad espiritual en la vida de alguien y si tenemos una oportunidad de hablar seriamente con él, ¿qué diremos? Nuestro mensaje es sencillo: Se trata de una persona - Jesucristo. Él, por su amor hacia nosotros, murió por nosotros y ahora vive para nosotros, llevándonos a la presencia de Dios. Él es la fuente de una nueva vida durante la vida en este mundo y para siempre.

reflexión 1: la fuente del mensaje

1. De acuerdo con Juan 20:30-31, ¿por qué escribió Juan su evangelio?

 

2. ¿Qué dijo Pablo acerca de las Escrituras en 2 Timoteo 3:14-15?

 

3. Eche un vistazo a estos tres pasajes: Lucas 24:25-32; Hechos 8:26-36; y Hechos 17:10-12. ¿Qué tienen en común?



 

4. Lea Juan 16:7-11. ¿Qué hace el Espíritu Santo?

 

5. Desde los siguientes pasajes, haga un breve resumen de cómo la Biblia, el Espíritu Santo, y los creyentes estamos implicados en la multiplicación de los creyentes en Cristo.  

La Biblia (Salmo 119:130; Hebreos 4:12-13)

        

El Espíritu Santo (2 Corintios 2:12-14; 1 Tesalonicenses 1:5)

 

Los creyentes (1 Corintios 3:5-7; 2 Corintios 5:18-20)

                    

Resultan dificultades e ineficacia cuando nos olvidamos de esta división del trabajo, e intentamos realizar el trabajo de la Biblia o el Espíritu Santo. Pero no hay que descuidar nuestra responsabilidad de compartir las Buenas Nuevas.

6. Lea cómo Mateo recuenta la parábola del sembrador (Mateo 13:1-9) y la explicación de la parábola por Jesús (13:18-23). De acuerdo con estos pasajes, ¿cómo explicarías lo que sucede cuando una persona ha escuchado la Palabra de Dios, pero no la entiende?

 

 

¿Cuál es la explicación para alguien que, en un principio, era muy receptiva a la Palabra de Dios, pero pronto perdió el interés?


 

¿Qué ha sucedido cuando alguien ha recibido la palabra de Dios, pero que no muestra evidencia de su efecto, pero en cambio se preocupa en muchas actividades mundanas?

 

                                

Una forma de ayudar a un no creyente a recibir y entender la Palabra de Dios es repasar con él uno de los cuatro Evangelios, capítulo por capítulo, examinándolo juntos y respondiendo a preguntas que surgen. No podemos obligar a una persona a creer, pero podemos ayudarle a entender las Escrituras.

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