Conflictos: su impacto y resolución

3. Las opciones en la resolución de un conflicto

Hay conflictos que requieren mucho tiempo y bastante esfuerzo para resolver.   Sin embargo hay muchos más conflictos que pueden ser resueltos sencillamente pasando por alto una ofensa menor o cediendo sus “derechos” para el bien del reino de Dios.  Entonces, antes de enfocarse en sus derechos, contempla seriamente sus responsabilidades.  Antes de avanzar con el conflicto, pregúntese, “¿Realmente vale la pena pelear para resolver esto?”

“Querer ver que mi adversario me dé mis derechos es algo normal y natural; pero desde el punto de vista del Señor, no importa si me defraudan a mí, o no. Lo único que importa es que YO no defraude a nadie. Una victoria ganada al costo de nuestra integridad no es una victoria – de ninguna manera.
- Oswald Chambers

Posibles reacciones frente al conflicto

Reflexionar antes de reaccionar- contemplar las opciones de tratarlo o no, y hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son mis motivos?
  • ¿Es esto realmente mi problema? ¿Cuál es mi parte en ella? ¿Fui parte del origen del problema?
  • ¿He sido cariñoso y respetuoso a las personas involucradas?
  • ¿Qué tan importante es este tema?
  • ¿Vale la pena ganar esa batalla, a costo de una relación rota?
  • ¿Qué importancia tiene este problema para Dios?
  • ¿He sido un rocín?
  • ¿Debo darle una oportunidad a Dios, que él actúe con gracia?
  • ¿He hecho lo posible para promover la paz? (Romanos 12:18)
  • ¿Habrá otra forma de tratar el conflicto que no dañará la relación entre las personas?

Reaccionar en forma exagerada

El problema suele amplificarse a una medida más grande de lo que habíamos calculado en el principio. Actuamos en temor o enojo, y perdemos nuestra habilidad de pensar en forma clara; no podemos entender claramente lo que son las circunstancias del conflicto. Hacemos decisiones o actuamos de una manera que – más tarde - lamentamos.

Imaginar que Dios manifestará quién tenga razón y no hacer nada para resolverlo.

  • Mantener la idea de que tener conflictos no es ser espiritual
  • Pensar que desaparecerá el conflicto si no le hacemos caso

Dejar pasar por alto la ofensa, prefiriendo perdonar a la persona:

Esto se puede hacer para ofensas menores: En los siguientes pasajes, busca la forma alternativa de tratar un conflicto:

  • Proverbios 19:11; con 12:16; 15:18; 20:3

  • Proverbios 17:14; con 26:

  • 1 Pedro 4:8 con Proverbios 10:12; 17:

  • Efesios 4:2

  • Colosenses 3:13 con Efesios 4:32

Cuando dejamos pasar por alto una ofensa, imitamos a Dios y su perdón extraordinario hacia nosotros. (Salmo 103:8-10). Cómo Dios no nos trata en forma áspera, debemos tratar a otros de la misma manera.

Es correcto dejar pasar por alto las ofensas que (1) no crean barreras entre las dos personas, o que no causan un cambio en la forma de relacionarse; (2) no dañan el nombre o la fama de Dios ante el ofensor u otras personas.

Dejar una ofensa pasar por alto no es un proceso pasivo, sino es un proceso en que la persona decide (1) no hablar de la ofensa, (2) no continuar pensando en ella, y (3) no dejar que crezca a una fuente de amargura.  Si una persona no puede hacer esto, entonces, hay que tratar la ofensa. También si esta ofensa vuelve como un patrón de comportamiento en la vida del ofensor, no se puede dejar pasar por alto – para el bienestar espiritual del ofensor y por la fama de Dios mismo.

Ejercicio de aprendizaje

Responda a las siguientes preguntas, y formule unos principios sobre cuándo debemos resolver un conflicto, y cuándo podemos perdonarlo:

  • ¿Qué dice  Proverbios 19:11 sobre el trato de una ofensa?

 

  • ¿Qué dice Pablo en 1 Corintios 6:1-8 sobre la resolución del conflicto?

 

  • ¿Qué dice Jesús sobre las ofensas en Mateo 18:15-20; 5:23-26; 6:12, 14, 15;  Lucas 6:37, 38?

 

 

  • ¿Cuándo debemos confrontar a una persona sobre una ofensa, y cuándo podemos dejarlo pasar por alto?

 

  • ¿Qué significa para una persona perdonar la ofensa de otro?

 

  • ¿Cómo afectaría la relación entre dos personas si hay un perdón genuino?

 

  • Elabore unos principios sobre cuándo resolver un conflicto en forma pasiva, y cuándo seguir pasos más activos.

 

 

Para meditar

Si está involucrado en un conflicto, estas preguntas le pueden ayudar a decidir qué hacer:

1.   Defina los problemas materiales en este conflicto.

 

2.   Defina los problemas personales en este conflicto.

 

3.   ¿Cuáles problemas personales ejercen la mayor influencia en usted?  ¿En el antagonista?

 

4.   ¿Qué ha hecho la otra persona para ofenderle?

 

5.   Revise su propia actitud.

a.   ¿De qué cosas puede gozarse en el Señor en esta situación?

b.   ¿Ha actuado en forma apacible, irritada o inculta a otros?  ¿Desde este momento podría manifestar la característica apacible de Cristo evidente en su trato a otros?

c.   ¿Sobre qué factor se preocupa o siente ansia? ¿Se ha manifestado Dios como un Dios de amor, poder, y fiel en los conflictos anteriores o en dificultades?  ¿Qué quisiera que Dios hiciera para usted o que lograra a través de usted en este conflicto?

d.   ¿Qué encuentra de bien en la persona con quien tiene el conflicto?  ¿En qué tiene la razón sobre sus preocupaciones?  ¿Tiene alguna buena memoria de esta persona en su relación personal con él/ella?

e.   ¿Cuáles principios bíblicos son difíciles para poner en práctica en este conflicto? ¿Podrá aplicar estos principios a este conflicto?  ¿Cómo? o ¿Por qué no?

 

6.   ¿Qué efecto tiene - o puede tener – este conflicto en:

a.   su testimonio para Cristo

b.   su vida familiar

c.   su trabajo

d.   sus finanzas o propiedad

e.   sus amistades

f.    su relación con Dios

g.   su servicio a la iglesia y a la comunidad donde vive.

 

7.   Considere sus derechos:

a.   ¿A qué derechos legales podría acudir en este conflicto? ¿Sería correcto moralmente ejercer ese derecho?

b.   ¿Qué otros derechos podría ejercer?  ¿Cómo podría glorificar a Dios y avanzar su reino en ejercer esos derechos?

 

8.   ¿A cuál de las ofensas en la pregunta 4 podría simplemente pasar por alto? ¿Cómo podría esto agradar y honrar a Dios?

 

Hay cosas positivas que se pueden obtener de las experiencias del conflicto. En nuestros conflictos podemos experimentar revelaciones o nuevas perspectivas sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre Dios. Esos nuevos conocimientos - que pueden haber sido posibles sólo a través de las dificultades y los retos de un conflicto - pueden ayudarnos a crecer como personas y como comunidades.