Conflictos: su impacto y resolución

4. La importancia de las emociones en el conflicto - parte 1

El lugar de las emociones en el conflicto

Muchos tratan el conflicto como si fuera un problema racional. Cuando se mencionan las emociones, las tratan cómo algo para ser "manejadas" o "suprimidas". La discusión acerca de las emociones a menudo se limita a un énfasis en cómo el enojo empeora el conflicto,  y luego cómo controlarlo. Los problemas de procedimiento a menudo parecen más fáciles de tratar que los sentimientos, como la humillación, el orgullo herido, y la ansiedad, que son vistos como obstáculos para el pensamiento racional, y una señal de debilidad.

Es importante tener en cuenta que los conflictos a veces surgen precisamente porque las personas ignoran sus propios sentimientos o los de la otra persona. Las emociones pueden ser a la vez la causa de un conflicto, y el escalamiento de ello. Una vez que se acepta que las emociones son un componente principal de conflicto, la cuestión de cómo la emoción influye en la resolución del conflicto se vuelve importante.

Las emociones forman parte de un triángulo de procesos en el cual el corazón transmite un deseo a la mente, que a la vez produce una emoción. Dependiendo de la decisión (la voluntad) de la persona, actúa según manda la emoción, o en contra. Las emociones pueden servir para estimular más pensamientos (retroalimentarlos).

Algunos pensamientos producen emociones fuertes, y pueden provocar un conflicto:

  • Querer ser tomado en serio, o con respeto,
  • Querer tener la identidad afirmada,
  • Sentir injustamente atacado, mal entendido, agraviado,
  • El orgullo, la vergüenza y la ira.

Conocer las emociones en el conflicto

Una definición de emoción puede ser “la momentánea (aguda) y continua (crónica) perturbación dentro de la mente (persona interna) causada por una discrepancia entre la realidad percibida y los deseos de uno. En breve, las emociones son una manifestación externa de nuestra creencia momentánea interna.

Unas respuestas emocionales, cognitivas y físicas frente a los conflictos

  • Las respuestas cognitivas: Estas son nuestras ideas y pensamientos sobre el tema en conflicto. A través del diálogo personal interno, llegamos a considerar las posibles respuestas cognitivas.

  • Las respuestas emocionales: Estos son los sentimientos que experimentamos en los conflictos, que van desde la ira y el miedo hasta la desesperación y la confusión, y son el resultado de los pensamientos. Las respuestas emocionales son a menudo mal entendidas, ya que la gente tiende a creer que los demás piensan lo mismo que ellos, o juzgan la respuesta según su propia reacción emocional.

  • Las respuestas físicas: Estas respuestas pueden desempeñar un papel importante en nuestra capacidad de satisfacer nuestras necesidades en el conflicto. Incluyen mayor estrés, tensión corporal, respiración superficial o acelerada, náuseas, taquicardia o hasta la violencia. Y las respuestas físicas son un resultado de la presencia de las distintas emociones.

Ya que las emociones están vinculadas estrechamente con los pensamientos y las acciones, somos responsables de lo qué hacemos con las emociones que experimentamos.

Aunque una emoción en sí no es ni buena ni mala, la Biblia expresa claramente que Dios responsabiliza a cada persona por:

  • Sus propios pensamientos (Romanos 12:3b;  Santiago 1:7,8),
  • Su hablar (Santiago 3:8-12) y
  • Su comportamiento (Mateo 25:31-46; 2 Corintios 5:10)
  • El enojo (Efesios 4:26)

Trabajo Personal

[para ver cómo las emociones forman parte de un conflicto]. En cada caso mencionado abajo, responda a estas tres preguntas:

  1. ¿Cuál sería su pensamiento al enfrentarse con el conflicto?
  2. ¿Qué emoción experimentaría?
  3. ¿Cómo respondería físicamente ante el problema?

Caso 1. Su vecino anuncia que va a abrir un negocio de vender equipos de sonido en su apartamento, y estará abierto todos los días, de 6:00 a 23:00.

Caso 2. Sus padres distribuyeron la herencia entre los hijos, dando preferencia a uno que siempre fingía el cariño hacia ellos.

Caso 3. En el supermercado, una persona se mete en la fila en frente de usted, a pesar de que era claro dónde terminaba la fila. Cuando le hace saber dónde termina la fila, la otra persona le hace una señal vulgar.

Caso 4. Usted estudió mucho para un examen, pero al presentarlo, nota que las preguntas no vienen del material presentado en clase ni en el texto.  

Resumen

Sí, las emociones son factores para tomar en cuenta en resolver los conflictos

El primer paso en el tratamiento de las emociones fuertes es reconocerlas, y tratar de comprender su origen. En muchos casos, estas emociones deben ser tratadas antes de abordar “el mero conflicto”. Ambas personas deben reconocer el hecho de que ciertas emociones están presentes, y permitir que el otro lado exprese sus sentimientos.

Aunque suena fácil conocer sus propios sentimientos, muchas personas ignoran o tratan de calmar o sosegar sus emociones fuertes, emociones como la ira, la tristeza o el miedo. Su capacidad para manejar el conflicto, sin embargo, depende de estar consciente de estos sentimientos. Si uno tiene miedo de las emociones fuertes o si insiste en la búsqueda de soluciones que sean estrictamente racionales, su capacidad para enfrentar y resolver las diferencias se verá perjudicada.

Ejercicio de aprendizaje

  • ¿Cómo se siente cuando tiene un conflicto o desacuerdo con alguien?

 

  • ¿Puede reconocer el pensamiento motivador cuando tiene un conflicto?

  1. Querer ser tomado en serio, o con respeto,
  2. Querer tener la identidad afirmada,
  3. Sentir injustamente atacado, mal entendido, agraviado,
  4. El orgullo, la vergüenza y la ira.
  5. Otro motivo