Esposos y esposas

Introducción del curso: Instrucciones para el líder del grupo

Discutir este libro en un grupo –por ejemplo en una clase de escuela dominical o en un grupo de estudio bíblico- les aportará un mayor entendimiento de los principios bíblicos que estudian. El formato para esto es simple: Primeramente, los miembros del grupo responden las preguntas de un capítulo individualmente en casa y después comparten y discuten sus hallazgos unos con otros cuando se reúnan lo que usualmente es una vez por semana.

Si eres el líder del grupo de discusión como ese, el material de las siguientes páginas te ayudará a guiar al grupo en un tiempo edificante de compañerismo centrado en la Palabra de Dios.

Antes de la discusión

Como líder del grupo, tu preparación más importante para cada sesión es la oración. Querrás hacer tus peticiones en oración de manera personal, desde luego, pero estas son algunas sugerencias:

  • Ora para que todos en el grupo completen la preparación del capítulo y que atiendan a la discusión de esta semana. Pídele a Dios que permita que cada uno de ellos se siente en la libertad de compartir honestamente sus opiniones y que hagan una contribución significativa a la discusión.

  • Pide a Dios que le conceda a cada uno de ustedes un nuevo entendimiento y aplicaciones prácticas de la Escritura mientras hablan. Ora para que las necesidades únicas de cada persona sean satisfechas de esta manera.

  • Ora para que tú, como líder, reconozcas la guía del Espíritu Santo en ejercitar la paciencia, aceptación, sensibilidad y sabiduría. Ora para que se dé una atmósfera de genuino amor en el grupo con cada miembro estando honestamente abiertos a aprender y a cambiar.

  • Ora para que, como resultado de su estudio y discusión, todos ustedes obedezcan al Señor más estrechamente y demuestren más claramente la presencia de Cristo en sus familias.                    

Después de orar, el siguiente aspecto más importante de tu preparación es estar totalmente familiarizado con el capítulo que van a discutir. Asegúrate de haber respondido todas las preguntas y haber leído el material del líder para ese capítulo.

Puesta en marcha

Cuando tu grupo esté reunido, procura proporcionarles una atmósfera relajada y abierta. Es posible que no se logre de inmediato así que preséntate especialmente amigable al principio, y comunícale al grupo que todos ustedes están aprendiendo juntos.         

Como líder, toma el mando de manera no agresiva. El grupo espera un liderazgo de tu parte, y tú debes proporcionárselos. Tal vez quieras experimentar con varios métodos para discutir el material a estudiar. Un enfoque sencillo es discutir pregunta por pregunta. Puedes hacer participar a cada miembro del grupo en orden comenzando con la primera persona para que de su respuesta a la pregunta 1 (seguida por una pequeña discusión), y la segunda persona responderá la pregunta 2, y así sucesivamente. O cualquiera en el grupo puede responder cada pregunta cuando llegues a ella (el líder dirá algo como “¿Quién quiere tomar la pregunta 5?”). El método de pregunta por pregunta puede ser una buena manera de hacer que los cristianos jóvenes se inicien en una discusión de estudio bíblico. La estructura obvia les da un sentido de confianza, y pueden ver hacia donde se dirige la discusión.                  

Otro método a seguir es el de sección por sección. Esto puede proporcionar mayor espontaneidad. Comienza por preguntarle al grupo sus impresiones sobre la primera sección en el capítulo que estés estudiando (algo como, “¿Qué es lo que más les impresionó de esta primera sección sobre la oración?”). Recuerda dirigir tu pregunta a todo el grupo en lugar de a una persona en particular.                  

Entonces, algunos darán su respuesta probablemente refiriéndose a una pegunta específica en esa sección. Tú puedes hacer que otros compartan sus respuestas. Luego, para discutir la pregunta más a fondo, haz una pregunta que provoque reflexión, que ya la hayas ideado previamente, acerca de este tema. Después, comenzarás nuevamente este procedimiento con la siguiente sección.

La clave para una discusión más profunda, más interesante y provechosa, es tener buenas preguntas preparadas. Éstas deben desafiar al grupo a inspeccionar con más detalle el tema y el pasaje de la Escritura que estén discutiendo.

Este material del líder incluye sugerencias de preguntas a discutir para cada capítulo en este libro. Sin embargo, probablemente querrás escribir también algunas propias así que haz una lista de ellas antes de cada reunión del grupo. Escribe tantas como puedas idear. Si tienes una buena cantidad de donde elegir, te ayudará a poner rápidamente en marcha una discusión y mantenerla desarrollándose en la dirección correcta.

Estas sugerencias también ayudarán:

Al hacer preguntas

  1. Asegúrate que tus preguntas sean familiares.
  2. No temas las pausas de silencio después de hacer una pregunta. Dales a todos tiempo para pensar.
  3. Haz solo una pregunta a la vez.
  4. No hagas preguntas que pueden ser respondidas con sí o no. Esto obstaculiza la discusión. Trata de comenzar tus preguntas con “quién”, “qué”, “dónde”, “cuándo”, “por qué” o “cómo”.
  5. Una pregunta como “¿Qué piensas tú?” puede ayudar a evitar que la discusión se torne presionada o antinatural puesto que no hay tal cosa como una respuesta equivocada a tal pregunta.

Otra discusión                                             

  1. Recuerda que las Escrituras son la fuente de la verdad. A menudo puede ser que vean juntos y lean en voz alta los versos que figuran para las preguntas de estudio, mientras discuten sus respuestas.
  2. Resume con frecuencia. Ayuda al grupo a ver la dirección que toma la discusión.
  3. Concede el tiempo para una discusión adecuada sobre la aplicación de las preguntas en cada capítulo. Tu meta en el estudio bíblico no es, desde luego, tener un tema a discutir sino cambiar sus vidas.
  4. Permite también una discusión adecuada de los proyectos familiares sugeridos. Habla sobre la manera en que pueden ser adaptados e implementados por todos en el grupo.

Recordatorios generales        

  1. Tu propia actitud es un factor crucial para el entusiasmo en el grupo. Desarrolla un interés genuino por los comentarios de cada persona espera aprender de ellos.
  2. Concéntrate en desarrollar la aceptación y el interés en el grupo. Evita una atmósfera de ambiente empresarial.
  3. Participa en la discusión como un miembro del grupo. Tampoco seas un profesor o un observador silencioso.
  4. Podrías querer iniciar cada sesión examinando la Escritura memorizada, y luego hablar del progreso logrado en la semana anterior sobre las aplicaciones y los proyectos familiares.
  5. Su tiempo total de discusión probablemente no debe exceder de noventa minutos, y una hora puede ser lo mejor. Comienza y termina a tiempo. También recuerda terminar con una oración de grupo.

Querrás revisar estas listas a menudo.

Después de la discusión

Usa las preguntas de autoevaluación después de cada sesión, para ayudarte a mejorar tu liderazgo en la siguiente sesión:                                             

  1. ¿Discutiste los puntos más importantes en el capítulo?
  2. ¿Preparaste suficientes preguntas para guiar apropiadamente la discusión?
  3. ¿Estudiaste tu material lo suficientemente bien como para sentirte libre de dirigir?
  4. ¿Evitaste que la discusión se desviara?
  5. ¿Participaron todos en la discusión?
  6. ¿Fue una discusión práctica?
  7. ¿Comenzaste y terminaste a tiempo?

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